Cuatro arranca mañana, 13 de julio, las emisiones de La isla de los nominados, una comedia coral dirigida por Luis Guridi (Camera Café) y producida por Plural Enterteiment, en la que un grupo de participantes de un reality convive en una isla sin saber que el resto del mundo ha sido destruido. La Isla de los Nominados está protagonizada por Arturo Valls, Carlos Areces, Juana Cordero, Joaquín Reyes, Cristina Brondo, Raúl Cimas y Esperanza Elipe, entre otros actores.

La vida en la Tierra se ha extinguido. Los concursantes de un reality viven abandonados a su suerte en la isla remota que sirvió de escenario al programa. Las estúpidas reglas del concurso, que en su día fueron la base del juego, son hoy sus normas de vida. Los nominados son la última esperanza de que la Humanidad sobreviva. Pero ellos ajenos a todo, siguen jugando.

La Isla de los Nominados es una microcomedia de situación en la que los clásicos sets de playa exótica, cabaña rústica, cueva enigmática, idílica cascada o selva amenazadora sirven de marco a las aventuras de casi una veintena de personajes. Una serie que introduce un nuevo formato: el falso-reality. Las cámaras fijas graban cuanto ocurre y los habitantes son conscientes de su presencia. Tanto más cuando entran en el confesionario, donde actúan para el público sin interferencias.

Joaquín Reyes y Raúl Cimas, nuevo fichajes

Los actores de Muchachada Nui se incorporan al reparto de La isla de los nominados. Joaquín Reyes da vida a Vicente, un mago que, debido a un trágico accidente durante uno de sus asombrosos números, perdió el favor de su público, al que electrocutó, y a su amada ayudante Jane, desaparecida en extrañas circunstancias durante el espectáculo. Hundido en la miseria, se apunta al concurso en busca de dinero, pero lo que encontrará en la isla será bien distinto: como sucediese en Perdidos, Vicente se encontrará en el Pacífico con el amor de su vida.

Raúl Cimas se pone en la piel de Marcos Espósito, al que los productores llevaron a la isla para conocer a su madre (Josele Román), y todavía está esperando a que alguien le saque de allí. Criado por unas monjas en un convento de Soria, Marcos imparte clases de dibujo técnico en el colegio adjunto a su convento. En la isla, rodeado de una panda de miserables corruptos, egoístas y falsos, echará de menos como nunca a sus queridas monjas.