¿Cómo te sientes al incorporarte a la 4º temporada de ‘Doctor Mateo’?

Muy contento de tener la oportunidad de estar aquí, con los compañeros con los que estoy. Muy contento en general. Poder entrar en una cosa ya hecha, rodada, es una ventaja. Además, es de las cosas más decentes que hay ahora en la televisión.

¿Te da seguridad incorporarte a una serie con un público fiel?

Hombre, eso es siempre una ventaja, entrar en una serie que ya tiene unos espectadores y que ya está hecha. No tener esa incertidumbre que tenemos siempre cuando empezamos una serie y que no sabes cómo va a ser recibida por el público. Es una ventaja. Pero, al mismo tiempo, una responsabilidad. La dificultad está en conseguir adaptarte y en encajar en un equipo y en una dinámica de trabajo que está ya creada.

¿Qué tal te han recibido el resto de actores?

Bien, la verdad es que muy bien. Me he sentido muy adaptado y enseguida muy hecho a la velocidad de crucero que hay aquí, que es una de las dificultades. Cuando uno entra en una serie ya rodada, hay una dinámica de trabajo y de funcionamiento al que hay que adaptarse rápido. Pero me ha sido sencillo. Conocía a gente del reparto, lo que ya es una facilidad extra, y muy bien. Todo es agradecimiento.

Nicolás Yubero parece la antítesis personificada de Mateo ¿Qué relación tiene con su primo?

Hace tiempo que no se ven, pero a pesar de que son absolutamente contrarios en su forma de ser, siempre se han llevado bien. Y, de hecho, ha tenido más contacto con Mateo que con el resto del pueblo, porque Nico hacía mucho tiempo que no iba por San Martín del Sella. Sin embargo, se han visto por Nueva York porque era cocinero de un restaurante afamado de allí que a Mateo le gustaba visitar. Nico entra en la serie como un personaje muy apreciado por el doctor y es uno de los pocos familiares que Mateo soporta ver. Y se caen bien, no tienen un enfrentamiento más allá de lo que posiblemente les va a enfrentar, que es Adriana.

Tu personaje es un maestro en los fogones… ¿qué tal se te da la cocina?

Se me da mejor comerlo que cocinarlo aunque, la verdad, sí que me gusta y hago mis cosillas. Pero mi nivel de exigencia como comensal no se corresponde a mi nivel de cocinero. Hacemos lo que podemos y vamos a intentar que Nico parezca que tiene la altura que yo posiblemente no tengo (risas).

Nico es un triunfador, es vitalista y seguro ¿Te sientes identificado con él?

La verdad no. No me siento triunfador, vitalista quizás más y seguro pues tampoco. Quizás en lo que más me parezco a él sea en esa parte hedonista que tiene. Nico disfruta de todos los placeres que tiene la vida y es muy sibarita para determinadas cosas también. Le gusta comer y vivir bien. Ahí sí que puedo entroncar con él. Pero triunfador es un concepto que me parece un tanto surrealista, y seguro, pues como todos, supongo. Depende del momento, de la circunstancia.

También parece que es un personaje muy ambicioso y cabezota, que acaba consiguiendo todo lo que quiere…

Es verdad que es tenaz porque las cosas nunca se le han resistido demasiado. Nico ha tenido una vida fácil porque, por su manera de ser, ha conseguido las cosas sin demasiado esfuerzo. Pero tampoco es alguien caprichoso que cuando no tiene lo que quiere se coge una pataleta. No, está acostumbrado a empeñarse en lo que quiere y conseguirlo, al final, por encanto personal. Hombre, es verdad que no es alguien acostumbrado a oír un “no”.

Y Diego Martín… ¿Acaba consiguiendo siempre lo que quiere?

No. Sería horrible conseguir siempre lo que uno quiere. La gracia está en la lucha por conseguir lo que uno quiere, más que por tenerlo. Muchas veces nos empeñamos en conseguir cosas que una vez conseguidas parece que no eran tan brillantes como nos parecía en el camino. Muchas veces lo divertido está en el empeño más que en la consecución del objetivo.

¿Qué te ha parecido Lastres? ¿Sus cuestas son tan terribles como dicen?

Pues sí, para que nos vamos a engañar. Pero también es verdad que son estupendas para notar que uno progresa, que no es lo mismo la primera vez que la subes que la quinta o la sexta. Se nota progreso y, bueno, a todo se hace uno. Las cuestas es un pequeñín inconveniente dentro de todo lo que ofrece Lastres que es una maravilla y estamos encantados aquí.

¿En el hotel donde vives en Lastres, conocen ya tus gustos culinarios, como los del resto del equipo?

Tampoco ha hecho falta que conozcan mis gustos culinarios porque yo soy bastante generoso en cuanto al abanico de gustos. Es bastante fácil contentarme porque me gusta mucho comer y soy muy variado. Además, en el hotel donde estoy dan muy bien de comer, así que en ese sentido es todo perfecto y está todo a la altura del comensal más exigente.

Hace ya unos años, coincidiste con Gonzalo de Castro en 7 vidas ¿Cómo es volver a trabajar con él?

Hicimos un episodio juntos y he coincido con él en más cosas, no trabajando. Y, la verdad, Gonzalo es uno de los compañeros con los que más garantizado tienes que va a ser muy divertido y muy difícil, porque con él no puedes pararte de reír y es un placer, un privilegio y una responsabilidad. Gonzalo compone el alma de esta serie y es un lujo poder venir a comer un poco de su mesa, en la serie.

Has hecho cine, teatro y televisión con una larga lista de series ¿Con qué te quedas?

Con todo, yo no soy muy de un medio u otro. En los tres estoy cómodo. Cada uno tiene sus ventajas y sus inconvenientes, tanto a nivel técnico como a nivel profesional, y me siento cómodo en los tres. Intento mirar el proyecto, no el medio en el que se lleve a cabo. Para mí la base y la esencia de los tres es la misma: contar una historia y, como actor, servir de medio para que se cuente una historia, independientemente del formato.