¿Cómo aterrizas en Física o Química?

Pues como se aterriza siempre en estos casos. Recibo una llamada de la directora de casting, Rosa Estévez, con la que había trabajado ya, y de Jorge Redondo, productor ejecutivo y amigo. Me propusieron hacer un casting, reducido, de 4 ó 5 actores para el nuevo profesor. Me mandaron la biblia del personaje, vieron que podía encajar y bueno, pues hice la prueba y creo que consideraron que fui el que más se acercaba al personaje. Y así aterrizo.

Supongo que tu personaje llega en un momento complicado al colegio porque está pasando por una crisis económica. ¿Cómo va a ser el recibimiento por parte del resto de profesores?

En realidad, la razón por la que yo entro en el colegio es la misma: una crisis económica porque me echan del hospital donde trabajaba. Arturo no tiene ninguna vocación de profesor, pero ve que no tiene otra opción. Empieza a pensar qué amigos tiene para que le echen un cable y piensa en Martín para que le coloque de médico. Pero Martín dice “vale, pero lo que necesitamos es un médico y un profesor” y hace un dos por uno. Y no me queda otra que aceptar y hacer de profesor de Biología y de Médico.

¿Cómo me recibe el profesorado? En principio no entienden nada porque tienen que despedir a gente para evitar gastos, pero en realidad están haciendo un dos por uno, se está despidiendo ya a alguien. Hay alguien haciendo dos funciones en una sola persona. Con lo cual, me aceptan de buen grado.

Además de en lo profesional, en lo personal es impactante tu llegada porque vas a mantener una relación con una persona con VIH…

Sí, porque creo que nadie se plantea estas cosas. No vas por la vida diciendo “qué pasaría si me enamorase de alguien con VIH”. Y luego, no lo es tanto. Hay mucha gente y van por ahí y viven muchos años. Pero ¿cuál es tú posicionamiento? Pues yo, como Enrique, nunca me lo había planteado. Entonces, la serie me ha dado la posibilidad de planteármelo. Muchas veces aprendes de tus personajes o te haces preguntas desde tus personajes que no te harías desde la vida real ¿no? Y yo no tenía una respuesta y no sé si la tengo todavía. Creo que ahora ya sí. El conflicto es muy rico porque no anticipas ni pones tu juicio sobre lo que el personaje tiene que hacer.

Fuiste también profesor en ‘Compañeros’ ¿Cómo es, después de tantos años, retomar el papel de profesor en una serie?

Para mí, ‘Compañeros’ fue una gran experiencia y una serie que me ha marcado, probablemente la que más. Por tiempo, porque además me casé con una actriz de la serie… por muchas cosas. Y tengo muy buenos recuerdos. Entonces, volver a algo que tiene un formato parecido, es decir, chavales, tú como figura de profesor, el centro que es la escuela y con muchas cosas en común -digamos que el caparazón común-, pues te da muy buen rollo ¿Qué es muy interesante? Darte cuenta cómo ha cambiado todo, los guiones son el fiel reflejo de la sociedad y lo que los chavales demandan. No tiene nada que ver Quimi con Cavano, Valle con Úrsula o la Yoli. Incluso personajes que tienen el mismo perfil se comportan de maneras diferentes, y es muy rico ver la evolución de la sociedad.

Tengo en la cabeza secuencias, pero me gustaría ver episodios de ‘Compañeros’ y ver la gran diferencia que hay. Ver cómo se puede medir a raíz de los chavales la evolución de la sociedad y a raíz de los guiones. Y cómo se posicionan los chavales dentro del amor, las drogas… Y bueno, igual veo y digo “joe, madre mía que mal vamos”… Pero en principio hacer de profesor es algo que nunca me había planteado en mi vida y he acabado haciéndolo dos veces como actor. Es interesante.

También has hecho tus pinitos en Los Ángeles…

Hice cositas muy pequeñas. En ‘Sin Rastro’ estuve a punto, estaba entre yo y otro. Te piden fechas y disponibilidad para un personaje de temporada y, al final, fue otro y me desmoralizó bastante. Y en ‘CSI’ fue una figuración…

¿Qué diferencias encuentras con la producción española?

Más dinero. Se reduce todo a más dinero. Yo creo que la calidad de los profesionales de aquí es muy grande. Pero, evidentemente, es como si pones a Mourinho a entrenar al Elche. No va a ganar la Liga porque, por muy bien que lo sepas hacer, necesitas los elementos. Pues esto es lo mismo. Una serie como ‘24’, a parte de que rueda con un millón de euros el capítulo o algo así, tiene nueve unidades. Entonces claro, las cosas se hacen diferentes. Pero no es porque aquí no sepamos. Conforme crezca la producción y haya más dinero, la calidad será muy pareja. Pero lo importante de aquí es que sabemos contar historias. Y yo creo que eso los EE.UU. lo están perdiendo. Hay muchas veces que dices “esto no me interesa, lo único que tiene son efectos especiales y digitales”. No te tocan como ser humano y yo creo que esta serie sí. Esta serie engancha por eso.

En la serie interpretas a un profesor de Biología ¿qué tal se te daba en el colegio?

Nosotros lo llamábamos Ciencias Naturales. Y bueno, te voy a desvelar un secreto: yo siempre saqué todo sobresalientes, todas las asignaturas de todos los cursos. Era lo que se llamaba el empollón. Y no notaba mucho la diferencia entre una asignatura u otra. Era un poquito Lisa Simpson.

Y la medicina ¿te gusta?

No. Mi madre tenía el sueño imposible de que me dedicara a la medicina porque ella ha sido una comadrona que, además, lo digo aquí en voz alta, probablemente la que más partos haya hecho en la historia de España porque hizo el primero con 22 y acaba de jubilarse ahora con 78. Ha vivido siempre entre hospitales y médicos. Ella va al hospital y es como una beata que entra en misa, de repente se transforma. Y su gran sueño era que yo fuera médico. Y le digo “bueno mamá, ahora lo puedes tener porque me voy a hacer médico en la serie”. Pero no, me produce un gran respeto.

Tengo una admiración absoluta por los médicos, me parece que eso sí es una profesión válida. Quizás no es por caer en el tópico, pero nosotros no somos tan importantes, aunque algunas veces aparezcamos en los medios como tal. Pero, realmente, la gente que merece la pena es la gente que salva vidas. A mí no me ha llamado por ahí la vocación. Tengo un tremendo reparo a las cosas rotas y a la sangre y a todas estas cosas…

¿Cuáles son tus trucos para preparar el personaje?

He estudiado en tantos sitios… Estudié la carrera en Nueva York, estudié en Los Ángeles con métodos distintos. Aquí estuve en Corazza también. Es como ir a una autoescuela y hacer muchas pruebas de conducción con profesores diferentes. Un profesor te enseña de una manera, otro de otra… pero al cabo del tiempo, a la hora de conducir, no piensas en que estás metiendo la primera, la segunda, la tercera o la cuarta… lo haces de forma natural.

Entonces, la manera de prepararme es saberme el texto perfecto, visualizarme en la situación, verme desde fuera y dejarme ir. Sobre todo, trabajar la relajación, que es lo más importante y, en las secuencias muy bestias en las que tienes que estar en un nivel emocional muy alto, trabajar antes para llegar a ese punto.

La mente retiene 20 minutos ese estado de ánimo y lo puedes recuperar muy fácilmente. Es un trabajo anterior, previo, pero sólo para secuencias muy concretas, de mucho desgarro, llanto, enfado… que no suele ser. El 90% de las veces no es así. Con lo cual, estar presente, tener a tu personaje en la cabeza y copiarte a ti mismo.

¿Cómo ha sido la acogida con el resto de actores?

Maravillosa, son maravillosos. Gente estupenda que no tiene ningún tipo de maldad, ni de malos rollos, ni de codo, ni hay divismos… Independientemente de que un personaje es más mediático que otro, que eso siempre ocurre. Con los mayores muy bien. No había trabajado con ninguno, pero estoy encantado. Cristina Alcázar, que es con la que más escenas tengo, es maravillosa, un sol, es curranta, cariñosa y un cielo de mujer. He tenido mucha suerte.

Alguna vez me ha pasado, no llevarme bien, no entenderme con un compañero y es horrible porque entonces no hay nada real. Y aquí es todo lo contrario. A nivel de producción, son gente con la que ya había trabajado y he mantenido amistad durante los años. Es con la productora que más me apetecía trabajar. He tenido mucha suerte.