Después de 70 capítulos, casi cuatro años de emisión y siete temporadas en antena, “El Internado”, una producción de Globomedia para Antena 3, cierra definitivamente sus puertas con su capítulo final, una emisión que se ha querido mantener en el más absoluto secreto y que no defraudará a sus seguidores.

El capítulo, que terminó de grabarse a finales de agosto, es un compendio de los elementos que han hecho de “El internado” una de las grandes series de la historia reciente de la televisión. El espectador vivirá un carrusel de tensiones, emociones, sonrisas y lágrimas ante el final de una historia que arrancó con el relajado retorno de los alumnos a un inquietante internado tras sus vacaciones escolares, en el capítulo 1, y que terminará, 70 capítulos después, con el intento desesperado de huir de una muerte segura.

Tensión creciente, ritmo trepidante, emotivos reencuentros y una muerte que será muy llorada (y probablemente protestada) y que quedará grabada en la memoria de todos los espectadores, configuran el esqueleto de un capítulo con el que los guionistas cierran definitivamente, sin flecos significativos, la trama de misterio, suspense y amor que ha armado la serie en estas siete temporadas.

Los militares deciden gasear a los habitantes del colegio

07 15 24 35 44 57. Ésos son los números que hacen funcionar la máquina, los números que Max dio a Iván en el sueño y pueden salvarle la vida. Si eso no funciona ya todo estará perdido porque Max ha muerto a manos de Amaia, la última infiltrada de Ottox dentro del colegio. ¿Habrá sobrevivido Iván?

Desde el campamento militar han podido ver el haz de luz que ha salido del colegio. Está claro que Amaia no cumplió con su misión de matar a Max o la llevó a cabo demasiado tarde. En cualquier caso, parece que la máquina funciona y, si realmente es así, los planes de Ottox acaban de venirse abajo.

Hugo tiene claro lo que tienen que hacer: si el virus no les mata, tendrán que hacerlo ellos. El método elegido será un cargamento de gas mortal.

En el interior del colegio, son conscientes de que los militares han descubierto que la máquina que les puede curar funciona, y deciden huir inmediatamente, pero ¿cómo hacerlo? Si se acercan a la valla les dispararán, además del riesgo que supone pisar una de las minas. Su única posibilidad es utilizar los pasadizos.

Martín, Alicia y Fermín han pensado un plan de huída por los pasadizos que puede funcionar. No saben que con el Teniente Garrido entre ellos, caminan directos hacia su propio exterminio.

Mientras tanto, ignorantes por completo de los planes de los militares y los de los habitantes del colegio, Samuel e Irene, los hermanos Espí, intentarán llegar al internado para reencontrarse con Marcos, Paula y el pequeño Samuel.

Las claves de las 7 temporadas

A lo largo de sus sietes temporadas, “El Internado” ha ido mostrando las diferentes y sorprendentes caras de sus protagonistas.

Primera temporada:

“El Internado” comenzó como una historia de grandes pasiones y relaciones humanas, ambiciones, luchas de poder y amores difíciles entre seres contradictorios, unos perseguidos por su pasado, otros a las puertas de la madurez y del descubrimiento del amor. Adolescentes obligados a madurar y ejercer de padres, hijos con padres que no sienten ningún afecto por ellos, madres en busca del hijo perdido, chicos que disfrutan y sufren con su primer amor… La nueva serie proponía una mezcla de géneros inédita en España, a través de la convivencia de un grupo de personajes que compartían una gran carencia afectiva y que buscan ser amados a pesar de sus contradicciones.

Segunda temporada:

Los alumnos eran conscientes del peligro real que corrían tras la muerte de uno de ellos, pero no les quedaba más remedio que seguir con sus investigaciones: descubrir lugares secretos que les darán nuevas pistas.

Héctor dimitió como director y fue sustituido por Elsa. Además, el personaje interpretado por Luis Merlo se debatía entre asumir, con todas sus consecuencias, la paternidad del hijo que esperaba Elsa, o dejarse llevar por su pasión por María.

Marcos descubrió cosas muy dolorosas relacionadas con su familia y conoció los motivos por los que él y su hermana terminaron en La Laguna Negra tras la misteriosa desaparición de sus padres. La secreta investigación de Fermín se verá complicada por su cada vez más estrecha relación con María.

Carol y Victoria se distanciaron tras la llegada de Julia, una alumna problemática y manipuladora. Además, el personaje interpretado por Ana de Armas se debatía entre sus dos amores, Iván y Marcos. Mateo, el nuevo y carismático profesor de Matemáticas, abrirá nuevos interrogantes cuando el pasado del que huye vaya saliendo a la luz a su pesar.

Tercera temporada:

¿Qué ocurrió con Irene Espí?, ¿qué oculta Héctor?, ¿quién es el cómplice de Camilo?, ¿qué le ha sucedido a Fermín?, ¿qué calla Jacinta?, ¿quién ha disparado a quién? Estas y otras preguntas vertebraron la nueva temporada de la serie.

En esta temporada, el claustro de profesores se amplió con la llegada de Nora, que entró en el internado oficialmente como profesora de Historia, pero en realidad era la nueva infiltrada de “la organización” encargada de investigar la misteriosa desaparición de Fermín.

Cuarta temporada:

La investigación de los alumnos dará un vuelco al descubrir el mensaje de socorro que Irene Espí escribió en el fondo de un plato: “Soy Sandra Pazos, estoy viva. SOS”.

Martín, el nuevo profesor de Ciencias, por fin consiguió llegar a La Laguna Negra, su obsesivo destino desde hace años. Su hijo Lucas sólo esperaba poder dejar de esconderse.

Toni, el ex novio de María y padre biológico de Iván, viajó hasta el internado para poner contra las cuerdas a su amor de juventud. El pasado irrumpe con fuerza en la vida de Jacinta, la gobernanta, quien recibió una inquietante citación judicial en la que era acusada de asesinato.

Quinta temporada:

Los alumnos decidieron seguir adelante con sus investigaciones a pesar de ser más conscientes que nunca del peligro que corrían. Pero no eran los únicos que mantenían una frenética carrera contra el tiempo. Héctor luchó también contrarreloj por su supervivencia, víctima de una extraña enfermedad.

Elsa vivió con gran incertidumbre la inexplicable desaparición de su padre, Don Joaquín, mientras Jacinta y Martín temían que la investigación policial acabara descubriéndoles.

Sexta temporada:

Marcos, Carolina, Iván, Victoria, Julia o Roque: uno de ellos era un traidor. Pero no era fácil, el traidor estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para seguir manteniendo oculta su identidad.

Además, todos ellos descubrieron que estaban infectados y que sólo sometiéndose a la voluntad de Noiret conseguirían la medicina que les mantiene con vida. Enfermos y traicionados, tuvieron que elegir entre obedecer o morir. Ninguno de ellos podía sospechar que ese sería el último curso en el elitista internado.

El futuro de Héctor, el embarazo de Amelia, el infierno que vivía María en el psiquiátrico a manos de un médico psicópata y el encuentro fortuito entre Elsa e Irene Espí, marcaron el comienzo de la sexta temporada.

Séptima temporada:

La vida de los infectados dependía de una medicina sin la que morirían en 48 horas: el laboratorio donde se almacenaba había quedado sepultado por la explosión. A las pocas horas, el virus se cobrará su primera víctima.

Marcos descubrió que Héctor podía estar vivo, la versión oficial sobre su muerte no es cierta. Un inesperado suceso proporcionó a los chicos las pistas definitivas para averiguar quién asesinó a Carolina.

Cuando atravesaba su momento más dulce con Julia, Iván comienza a sufrir fuertes efectos secundarios por la medicación, alejando de él a quien más le quiere y haciendo sufrir enormemente a su novia.

En esta última etapa al menos cinco de los protagonistas han muerto víctimas del aislamiento, la falta de medicinas y las últimas y desesperadas maniobras de Ottox… pero no serán los únicos. Los maquiavélicos planes de la farmacéutica siguen en marcha y pasan por silenciar lo sucedido en el Laguna Negra. Para ello, cuenta con varios infiltrados dentro del colegio. Las órdenes son claras: todos deben morir.