La 1 ha apostado fuerte nuevamente por el formato musical, en su estreno llegó a reunir al 19% de los televidentes frente al televisor. Muchos salieron en estampida tras la desastrosa gala cero, que aunque la consiguieron mejorar en calidad técnica y vocal, no fue suficiente para recuperar la audiencia perdida.

En las dos primeras semanas hay cosas que han mejorado considerablemente, pero con otras siguen tropezando. En este artículo repasaré los pros y contras de ‘OT 2017’.

Concursantes espontáneos

Es difícil hacer un buen casting para cualquier talent o reality show. En ‘Operación Triunfo’ no solo importan las voces, como en otros programas de talentos, aquí buscamos identificarnos con los concursantes, jóvenes que tienen un sueño en común, y que disfrutamos viendo cómo evolucionan cada semana. Por eso las entrevistas en plató y su día a día es clave para decidir también su continuación. Han bordado el casting, y es difícil dar con 16 personas reales que se comporten con naturalidad, después de tantos concursos similares.

Un jurado con ganas de protagonismo

jurado-de-operacion-triunfo-2017Poner a Monica Naranjo como miembro de jurado y pretender que se limite a valorar las actuaciones es de ser muy inocentes, o hipócritas. Noemí Galera dijo en la primera gala que los protagonistas iban a ser los aspirantes a cantantes, pero eso no se lo cree ni ella. Los tiempos han cambiado, tal vez la audiencia no busque la contundencia de Risto Mejide, pero mi TimeLine en Twitter se derrite cada vez que Mónica suelta una perla por la boca. Incluso el tal Joe no dudó desde el comienzo en hacer comentarios políticamente incorrectos.

Temas soporíferos que llenan de gorgoritos

Esto es algo que solo pasa en ‘OT’, fue así durante ocho ediciones y lo sigue siendo en la novena. En esta academia les deben dar un Master en giros innecesarios para estropear cada canción, y no creo que sea cosa de cada uno de los concursantes que pasan por el programa. Da la sensación de que cuanto más griten y más giros metan en una estrofa se van a llevar más aplausos, y todos luchan por hacer una versión aberrante de la canción de turno. Luego está la elección de temas, que la directora de la academia sigue empeñándose en fastidiar, ¿”Reggaetón Lento”? ¿En serio?

Galas dinámicas, o no

Tenemos la suerte de que en TVE no hay cortes publicitarios, y así poder disfrutar de una gala del tirón. Pero no faltan los vídeos que se eternizan sobre tonterías que pasan en la convivencia de los chavales, que ya han visto muchos espectadores en el Canal 24 horas o en los resúmenes diarios. Una manera de llenar minutos y hacer tiempo para que los concursantes se vayan preparando. Hasta aquí todo correcto. Lo peor es enredar más el asunto con las valoraciones después de cada actuación, totalmente innecesarias, es otra forma de dar más relevancia de la que deberían al jurado. Con una valoración al final es suficiente.

El presentador y el horario

La 1 ha encontrado al presentador ideal para la imagen de la cadena, un tipo que cae bien, totalmente blanco, correcto y con un toque de caspa que aburre bastante para tratarse de 2017. Es el sustituto perfecto de Carlos Lozano, que en aquella época tenía una pose muy parecida a la de Roberto Leal, aunque sinceramente lo hacía bastante peor. Leal es un tipo majo, cercano con los chavales, pero en muchas ocasiones se le ve forzado, se ríe a carcajadas de cualquier historia que cuentan los participantes o en el momento de presentar las actuaciones, que solo falta que aparezca por ahí la voz de José Luis Moreno.

La hora a la que comienza ‘OT 2017’ no es un problema tan gordo como el programa que le precede, para muchos es un horror tener que tragarse el espacio de Javier Cárdenas para ver el talent, y esto también lo leo mucho en mi TL. Por no mencionar la hora de finalización de ‘OT’, cada vez más tarde, seguramente con el objetivo de arañar las décimas de share que van perdiendo cada semana.

La intención es buena, lo mejor es el potencial de los concursantes. Desde la gala 0 han evolucionado muy favorablemente, incluso los errores de sonido, y técnicos en general, han mejorado. El formato es más bien noventero, no han cambiado nada, tal vez por la intención de volver a los orígenes e intentar recuperar el éxito del año 2000, pero deben tener en cuenta que el público es diferente y buscamos algo más de un talent.