(Recuperamos el artículo publicado el 8 de agosto de 2011 por la actualidad del tema)

Los recientes cambios de gobiernos regionales, la situación económica y el debate continuo sobre la viabilidad y conveniencia o no de privatizar las televisiones autonómicas nos han animado a reflexionar sobre qué deberían mejorar “las autonómicas”.

 

Consejeros con conocimientos del sector audiovisual

Es imprescindible el nombramiento de consejeros con conocimientos en medios de comunicación. Si no todos, sí un alto porcentaje de ellos. Son los que toman las decisiones y, por tanto, su trabajo no puede limitarse a aceptar o rechazar propuestas.

Se debe apostar por un consejo activo, que analice todas las propuestas, haga un seguimiento exhaustivo del funcionamiento del ente público, y, como mínimo, comprenda los datos de audiencia, los target, los nuevos formatos televisivos… y pueda así adoptar medidas consecuentes.

 

No adquirir derechos deportivos de grandes competiciones

El objetivo de las televisiones públicas no es ese. Su vocación es el servicio público, ofreciendo contenidos plurales para todos los públicos.

Es un error emitir encuentros de fútbol de primera división (Liga BBVA), la Liga de Campeones o las carreras de la Fórmula 1. Y es aún más grave porque hay una cadena nacional (laSexta) que ya ofrece ese contenido (Liga BBVA y Fórmula 1).

Tutele.net publicó el 25 de enero de 2011 un artículo titulado ¿Es necesaria la privatización de las televisiones autonómicas? , que pone en evidencia el excesivo coste que supone la compra de estos derechos y cómo su emisión desvirtúa por completo la función de una televisión pública autonómica.

 

Fomento del deporte base

El deporte siempre tiene un amplio seguimiento en televisión.

Las comunidades cuentan con muchos clubes deportivos de diferentes disciplinas deportivas que necesitan difusión de sus competiciones.

 

Debates de actualidad

Muchas cadenas carecen de espacios de entrevista, debate y análisis. Se deben promover las tertulias, debates, análisis, reportajes de actualidad…

Y no sólo eso, sino que hay que fomentar la participación de los ciudadanos en estos formatos. Que sientan que su opinión también cuenta en la televisión autonómica y que todas las opiniones tienen cabida en la televisión que pagan con sus impuestos.

 

Contratación pública justa y transparente

Los pliegos de contratación deben ser elaborados con total objetividad y ajustándose a las necesidades reales del servicio, tanto en los requisitos técnicos como económicos. El objetivo es conseguir un servicio de calidad al mejor precio y no cerrar la contratación a determinadas empresas.

 

Objetivo: calidad sí, derroche no

La situación económica que atravesamos obliga a las televisiones públicas a ser austeras y a llevar a cabo un exhaustivo control de gasto.

Para ello, se deben supervisar continuamente los costes de las retransmisiones, programas y gastos de funcionamiento.

Esto no significa que se pueda descuidar la calidad. La calidad y la excelencia no están reñidas con el control de gasto.

 

Apostar por una programación cercana y de servicio público 

Una televisión autonómica tiene que apostar por su principal valor: la cercanía. Las televisiones nacionales pueden ofrecer información de la región, pero nunca será con la profundidad que pueda ofrecer la televisión autonómica.

A los espectadores les gusta ver que su pueblo, barrio o ciudad sale en la televisión.

Lo que apenas vemos en algunas televisiones autonómicas son programas de servicio público: sobre salud, economía, consumo, nuevas tecnologías… Hay una temática muy variada que puede llevarse a la parrilla para cumplir con el objetivo de servicio público. Y con formatos bien planteados seguro que la audiencia responde de una manera positiva.

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