Pol Morales

Un mes después de que el FBI cerrara de manera fulminante la web de descarga de archivos Megaupload, los internautas todavía andan buscando una alternativa, legal o de legalidad difusa, al servicio más eficaz para estar al día con las series del momento. Durante estas semanas, los usuarios del gigante con sede en Hong Kong han visto sacudida su rutina diaria. Desde la detención de su fundador, bajarse contenidos televisivos se ha convertido en toda una odisea para los millones de personas que utilizaban el sistema de forma gratuita.

 

Tras el cierre de Megaupload y en cuestión de horas, el efecto pánico se extendió a otras webs de almacenamiento de contenidos como Fileserve, WUpload o Filesonic. Los creadores de la española SeriesYonkis, una de las páginas de enlaces de descarga en el punto de mira del FBI, se desvinculaban de la empresa días antes de la operación y dejaban huérfana a su legión de seguidores. Por su parte, los servicios que brindaban la posibilidad de visionar series en streaming, como VideoBB, VIdeozer o el propio Megavideo, también han ido cerrando progresivamente el grifo.

 

Una vez superado el desconcierto inicial, los internautas se las han tenido que ingeniar para encontrar un nuevo vehículo con el que descargar los últimos capítulos de sus series favoritas. Una de las soluciones ha pasado por rescatar a viejos conocidos que parecían olvidados. Programas de descarga de archivos punto a punto o P2P como eMule, Ares o BitTorrent están experimentando una segunda juventud tras las dificultades por las que atraviesa la descarga directa.

 

Pero el cierre de Megaupload parece sólo el anticipo de unas leyes, la SOPA y PIPA o la española Sinde, que buscan terminar de una vez por todas con la descarga indiscriminada de productos culturales protegidos por los derechos de autor. Medidas legales que buscan favorecer a una industria que asegura haber perdido 400 millones de euros tan sólo por culpa de la página clausurada. ¿Pero están las grandes corporaciones del entretenimiento preparadas y dispuestas a sustituir la opción gratuita? ¿Existe una oferta de pago en la actualidad que tenga en cuenta las necesidades del nuevo consumidor televisivo? Echemos un vistazo a las alternativas legales que brinda el mercado a los antiguos usuarios de Megaupload.

 

El fiasco de Netflix

Uno de los aterrizajes más esperados en nuestro país, el de la plataforma online de alquiler de películas y series más importante de Estados Unidos, finalmente no se llevará a cabo. Netflix iba a iniciar su expansión europea por España a principios de este año, pero la empresa ha echado marcha atrás y de momento no incluye a nuestro mercado en sus planes de futuro. Con más de 25 millones de usuarios en todo el planeta, supone una de las herramientas más completas y baratas para combatir la descarga ilegal, gracias a una tarifa plana de 6,99 euros que permite acceder a su inabarcable catálogo. Aunque los empresarios atribuyen esta decisión a motivos puramente empresariales, son muchas las voces, entre ellas las de la Asociación de Internautas, que señalan como culpable a los abusivos derechos de autor en nuestro país. Su coste es de dos a tres veces mayor que en Francia o Alemania.

 

La oferta online, en pañales

«Hemos triplicado visitas este fin de semana y multiplicado por cuatro el volumen de venta de suscripciones», explicaba a El Periódico de Catalunya José Antonio de Luna, responsable de márketing de Filmin.com, días después del cierre de Megaupload. Lo cierto es que los videoclubs online fueron los grandes beneficiados de la operación policial, con aumentos que oscilaron del 300 al 500%. Plataformas como Filmin, Wuaki o Youzee comienzan a aflorar en nuestro país, ofreciendo un servicio similar al que plantea Netflix. Tarifas planas a precios asequibles para una oferta que, hoy por hoy, y sobre todo en materia de series, no sacia el apetito televisivo de los más exigentes. Filmin, una de las más consolidadas, sólo cuenta con un amplio abanico de producciones británicas, salvo alguna excepción como ‘Mad men’. El resto de competidoras ofrece un catálogo similar pero, sin duda, a años luz de las posibilidades que presentan las páginas de enlaces.

 

Plataformas a medio gas

Mientras los usuarios estadounidenses de Itunes pueden acceder a casi toda la oferta televisiva justo el día después de emitirse en abierto por las televisiones locales, aquí la plataforma de Apple ni siquiera incluye las series entre su oferta de pago. AppleTV, uno de los grandes inventos de la compañía de la manzana, se ha introducido en nuestro país sin exprimir todo su potencial, centrándose sólo en el cine y sin una tarifa plana económica. Lo mismo ocurre con Video Unlimited, la propuesta de Sony para PlayStation 3, y con Zune, el equivalente para la Xbox.

 

 

 

 

Canales de pago, a la última

Si existe una oferta adecuada a las necesidades del adicto a series, esa es sin duda la de los canales que se emiten a través de plataformas de pago. Cadenas como Fox, AXN o TNT han multiplicado sus esfuerzos para emitir las últimas producciones con escasos días de diferencia respecto a Estados Unidos. Así, TNT ofrecía ‘Alcatraz’ tan sólo una semana después que la Fox estadounidense, mientras su filial española estrenaba ‘The river’ cuatro días más tarde que la ABC. Sin embargo, el principal inconveniente de esta alternativa es que obliga a una dependencia del reloj a la que el usuario de Internet ya no está habituado. La televisión de pago todavía se resiste a ofrecer una programación a la carta, algo que ya han asumido sus competidoras en abierto con servicios como Mitele o el Modo Salón de Antena 3.

 

Sin rival

Un repaso a los servicios de pago que propone la industria cultural certifica que no existe en la actualidad un producto que cubra el hueco dejado por Megaupload. A los guardianes de los derechos de autor parece obsesionarles más la lucha contra la piratería que el diseño de una alternativa lo suficientemente atractiva y asequible como para competir con el intercambio gratuito de archivos. Mientras los internautas siguen a la búsqueda y captura de enlaces, las empresas del sector siguen sin ceder terreno ni aunar intereses. El caso es que a día de hoy, si alguien siente curiosidad por ‘Homeland’, la última ganadora de los Globos de Oro, deberá armarse de paciencia hasta que Fox la estrene en abril en nuestro país. Demasiado tiempo para un público acostumbrado ya, para bien o para mal, a acceder a los contenidos audiovisuales al momento y con un solo clic.

 

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