David de Jorge explica en su blog el origen del “¡Viva Rusia!”
“por la década de los sesenta, estaba prohibido vocear “¡gora Euskadi!”, de forma que muchos utilizaron ese grito de guerra y sufrieron multas importantes, el que no pagaba, se iba a chirona.
Como alternativa a lo prohibido, se utilizaba el “¡viva Rusia!”, más tolerado y con esa carga “antiyanqui” que tanto gustaba por la época.
“¡Viva Rusia!”, por tanto, es un grito gamberro de rebeldía, una reivindicación a vivir con las botas puestas, una llamada a cocinar sin bobadas y a no creer lo que nos cuentan.”