Álvaro de Luna es Ernesto Cruz, el padre de la jueza
La llegada al pueblo de Ernesto (Álvaro de Luna) supondrá un revulsivo en la vida de su hija Sara (Belén Rueda), la jueza de Calenda, que verá cómo se resquebraja poco a poco su fachada de mujer dura e impasible. Su padre la conoce demasiado bien y a él no puede engañarle. Acostumbrada a mandar en un mundo de hombres, Sara tendrá ahora que lidiar con un padre que le hace sentir como si aún fuera una niña.
Ayudante de forense jubilado, Ernesto se ha quedado sólo tras separarse de su segunda mujer. En Calenda volverá a sentirse útil y querido, ejerciendo de abuelo comprensivo con Leire (Lucía Guerrero) e inmiscuyéndose sin parar en las investigaciones de su hija, para desesperación de ésta.
Se trata de un hombre de fuerte carácter, que siempre se ha salido con la suya y ha hecho lo que le ha dado la gana, así que su convivencia con Marcela (Estefanía de los Santos), la nueva asistenta de Sara y Leire, no va a ser fácil. En Marcela, mujer descarada y sin pelos en la lengua, encontrará la horma de su zapato. A pesar de todo, Ernesto va a conseguir que la casa de la jueza Cruz se convierta en un verdadero hogar.
Estefanía de los Santos es Marcela, limpiadora en casa de Sara y Leire
A Marcela (Estefanía de los Santos) no le ha tratado demasiado bien la vida, pero lejos de amedrentarse ha decidido plantarle cara al mundo. Tiene cinco hijos y las ideas muy claras: hará lo que haga falta para que nunca les falte alimento que llevarse a la boca. Algo ruda y con un fuerte carácter, no se calla nunca lo que piensa, provocando las situaciones más insólitas.
Un giro del destino hará que acabe trabajando en casa de Sara, a donde llevará alegría, buenos guisos y calor de hogar. Conseguirá sacar el lado más cómico y humano de la magistrada, con la que compartirá confidencias y buenos ratos, a pesar ser la antítesis de ella. Con quien no hará tan buenas migas será con Ernesto, con quien chocará como si ambos tuvieran 12 años y estuvieran en el patio del colegio.
Carola (Belén López), la camarera del mesón, es su amiga de toda la vida, a la que siempre le cuenta sus penas y las de los alocados de sus hijos, y a la que al final nunca paga las rondas. Carola, como casi todos, se lo consiente.
Roberto Álamo es Diego, padre biológico de Vera y Pablo
Diego (Roberto Álamo) es el padre biológico de Vera (Macarena García) y Pablo (Álex Maruny), a los que jamás ha visto en persona. Abandonó a Carola (Belén López) cuando estaba embarazada de ellos y no han sabido nada de él desde entonces. Ahora, 16 años después, ha reaparecido convertido en un abogado de éxito para administrar las grandes extensiones de tierra que acaba de heredar. Diego está dispuesto a recuperar, a cualquier precio, a los que considera su familia.
Diego siempre ha sido un encantador de serpientes, así que tanto Carola como Raúl (Daniel Grao), marido de Carola y padre adoptivo de los chicos, desconfía de sus verdaderas intenciones. Diego quiere ganarse el cariño de sus hijos a toda costa aunque para eso tenga que dinamitar la relación que tienen con Raúl, al que ellos consideran su verdadero padre pues les ha criado desde que nacieron.
La situación comenzará a complicarse cuando Diego, embaucador por naturaleza, consiga poner a Carola de su lado. Lo que ninguno de ellos sospecha es que Diego guarda un oscuro secreto: el verdadero motivo por el que ha vuelto a Calenda.
Álex Hernández es Ricky, un joven rebelde de vuelta del reformatorio
Ricky (Álex Hernández) siempre ha sido un chico problemático, rebelde y contestón. Acaba de volver del reformatorio, pero no parece haber cambiado demasiado su filosofía de vida. Su punto canalla y divertido traerá de calle a las chicas del instituto, pero él ya tiene claro que quien le interesa es Leire.
Sin embargo, a pesar de las apariencias, Ricky es un chico noble que vive eternamente preocupado por su hermana Lucía (Patricia Olmedo), a quien protege pintándole la dura realidad de bonitos colores. También tiene siempre a mano unas palabras con las que excusar el comportamiento de su madre, que debido a su problema con el alcohol y su afición por los hombres poco convenientes, no presta a su hermana la atención que una niña de cinco años necesitaría.
Ricky ha crecido con la sensación de que no podía confiar en nadie y por eso será tan importante para él la amistad que encontrará en su grupo de amigos de siempre: Vera, Álex, Silvia y, también de los dos recién llegados, Joel y Leire. No puede evitar sentirse atraído por Leire, pero enseguida se dará cuenta de la intensa relación que le une con Joel. Por eso, se debatirá entre conformarse sólo con su amistad o luchar por lo que siente por la joven.
Alberto López es Medina, el agente más torpe de la comisaría
Medina (Alberto López) es un agente torpe y enchufado, pero a ganas y tesón no le supera nadie. En su empeño por hacer las cosas bien, siempre acaba liándolo todo, provocando situaciones tan insólitas como cómicas. Con frecuencia saca de quicio a sus compañeros pero, en el fondo, nadie duda de sus buenas intenciones.
Vive con su madre, a la que le consulta absolutamente todo, sea algo importante, una tontería o una pista clave de la investigación. Aunque mete la pata constantemente y siempre dice lo que no debe, se toma su trabajo muy a pecho.
Es el compañero habitual de Nacho (Fran Perea), que a su lado parece el mejor Guardia Civil del mundo. Nacho será el primero en desesperarse con los despistes de Medina, pero en el fondo siempre está tratando de ayudarle y de enseñarle a ser un buen agente.
