Pol Morales

Los primeros meses del año siempre han sido terreno para estrenos de segunda fila, una especie de campo de pruebas en el que las televisiones estadounidenses lanzan sus propuestas más arriesgadas. Es tiempo para la experimentación, incluso para las equivocaciones. No existe la presión de la temporada otoñal, cuando se aglutinan las grandes apuestas, aquellas que no pueden ni deben defraudar.

 

Sin embargo, si echamos un vistazo a la cosecha del último año, ¿cuántos estrenos de otoño han pasado la criba? ¿Alguien se acuerda de ‘666 Park Avenue’, de ‘Last resort’, de ‘The mob doctor’? Tampoco las series que han tenido mejor acogida (‘Revolution’, ‘Arrow’, ‘Elementary’) pasarán a la historia por su gran originalidad. En cambio, la entrada de 2013 ha llegado cargadita de propuestas que, aunque provienen en su mayoría del cable, demuestran que a la ‘midseason’ hay que empezar a tomársela bien en serio.

 

Curiosamente, el ‘thriller’ ha sido el responsable de dignificar la nueva temporada televisiva en Estados Unidos. Un género que estos cuatro estrenos han abordado desde múltiples perspectivas, de la más pura acción testosterónica al subgénero ‘serial killer’, pero que constata una realidad: el suspense sigue siendo uno de los ganchos preferidos por el espectador, algo que terminará de confirmar una quinta serie aún por estrenar, ‘Bates Motel’.

 

the followingThe Following

Un buen ejemplo de plato fuerte reservado para las primeras semanas del año es esta ambiciosa producción de Kevin Williamson para la Fox. El terrorífico juego del ratón y el gato entre un ex agente del FBI (Kevin Bacon) y un maquiavélico psicópata (James Purefoy) ha conseguido levantar las paupérrimas audiencias con las que el canal de Murdoch cerró 2012, aunque parece que en las últimas semanas la expectación se está desinflando.

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Motivos para verla:

  • La aterradora interpretación de Purefoy como artífice de un macabro (y también inverosímil) plan de venganza.
  • La habilidad de Williamson para manejar los tiempos y los sobresaltos en las escenas de terror.
  • Una trama vertiginosa que garantiza grandes dosis de giros, golpes de efecto y violencia explícita.

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Banshee

bansheePara violencia explícita, la de la última producción de Alan Ball (‘A dos metros bajo tierra’, ‘True blood’). Cinemax, el canal de la HBO para el público masculino, ha decidido potenciar la producción de series originales con esta orgía de patadas, puñetazos, mutilaciones y demás perversiones. Es la filosofía del nuevo sheriff de Banshee, un ex convicto que asume el cargo por casualidad y decide tomarse la justicia por su mano contra el mafioso del pueblo (un descendiente ‘amish’) y el malvado que le pisa los talones en busca de venganza.

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Motivos para verla:

  • Su nula pretenciosidad, que garantiza justo lo que promueve (adrenalina), sin engañar a nadie.
  • Las impactantes escenas de acción, como las del episodio piloto con el autobús o la mano agujereada.
  • Antony Starr, el actor protagonista, que borda su papel de tipo duro y encandilará a más de una espectadora.

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The Americans

the americansEl éxito de ‘Homeland’ seguro que propició que FX diera luz verde a esta serie de agentes secretos ambientada en plena Guerra Fría. Sin embargo, las coincidencias terminan con el espionaje, ya que en esta trama no hay lugar para las sutilezas y las ambigüedades. Aquí los protagonistas se presentan desde el primer momento como un matrimonio de espías durmientes de la KGB, con el ‘american way of life’ como tapadera y con la amenaza de un agente del FBI obsesionado con los comunistas viviendo en la casa de al lado.

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Motivos para verla:

  • La valentía de colocar a una pareja tan poco amigable como protagonista, sobre todo en un país con un historial tan anticomunista.
  • La química entre Keri Russell (‘Felicity’) y Matthew Rys (‘Cinco hermanos’), asumiendo roles absolutamente desconocidos en su carrera.
  • Las escenas de máxima tensión y las sorpresas que seguro están por venir: ¿se traicionará el matrimonio en algún momento? ¿Actuará alguno como doble agente?

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house of cardsHouse of cards

Netflix, esa plataforma de películas y series en streaming que disfruta medio mundo excepto España, se ha estrenado en la programación original por todo lo alto, nada más y nada menos que con una producción dirigida por David Fincher y protagonizada por Kevin Spacey. La ambición de un congresista por hacerse un hueco de poder en el gobierno de Estados Unidos centra esta adaptación de un ‘thriller’ original inglés de la que ya se rueda segunda temporada.

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Motivos para verla:

  • El regreso de Kevin Spacey al rol que él mismo reconoce gusta más entre su público, el de hijo de puta.
  • La visión truculenta y podrida de la política estadounidense, versión dura de ‘El ala oeste de la Casa Blanca’.
  • Si la serie produce adicción, el espectador lo tiene fácil: los 13 episodios de la primera temporada están disponibles desde el día de su estreno.

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