Pol Morales
Algún plato debió de sentar mal anoche al jurado de ‘Masterchef’. Quizá fuera el caramelo de los petisús o el regusto de la morcilla de Burgos, pero lo que está claro es que por primera vez en el programa se ha cometido una terrible injusticia con la expulsión de Efrén. Con el guaperas y embobado Noé todavía deambulando entre fogones parece de juzgado de guardia que unos raviolis grasientos y dos tomatitos cherry mal puestos hayan condenado al gallego a la entrevista de eliminación con Eva González. El compañero con el que todos querríamos compartir piso no merecía tamaña tortura.
Lástima que el dudoso giro en el criterio del jurado llegue en el momento más inoportuno. Primero, porque Efrén dejaba a dos pretendientas desoladas cual Julietas en el balcón del gigantesco plató, sobre todo a una María que tuvo que asistir al desplante de su amado tras elegir a Clara como destinataria de la despedida. Y segundo porque el programa parece que ha logrado sobrevivir sin el respaldo del fútbol. Se confirma que el cambio de día de emisión ha sido una de las decisiones más acertadas, y no es que abunden últimamente, de la televisión pública.
Cerezo, el cenizo
Si hace unas semanas se confirmaba a Maribel como el personaje revelación de ‘Masterchef’, en esta quinta entrega Cerezo se ha consolidado como el malo de la película, antagonista eterno de José Luis, hoy por hoy, el concursante más prometedor del concurso. Quizá por eso el soldador disfrutó como el más perverso de los villanos escogiendo al valenciano como subordinado, olvidando quizá que el liderazgo del equipo le llegó después de ser elegida su croquembouche como una de las dos peores de la nueva prueba de presión.
Ni uno sólo de los aspirantes a ‘Masterchef’ logró mantener en pie la estructura de profiteroles planteada por Paco Torreblanca, reconocido repostero y segunda figura de la cocina que visita el programa (la semana que viene lo hará Joan Roca, chef del recientemente proclamado como mejor restaurante del mundo). Era fácil de prever que no saldrían victoriosos del reto cuando sólo tres semanas atrás algunos se acobardaron con una inocente tarta de queso. Quedan certificados, pues, los niveles de crueldad de este apasionante formato.
En Burgos, la capital española de la gastronomía 2013, asistimos de nuevo a la debacle del equipo veterano, al que en otro alarde de solidaridad mal entendida se sumó el mártir Juan Manuel. La bondad del almeriense quedó desdibujada cuando en un ataque de sinceridad se desmarcó de José Luis, que según dijo, “aunque tenga que pisar a alguien va a muerte a ganar”. Quizá se equivoca de rival más fuerte porque anoche, sin apenas ruido, Clara protagonizó el momento más emocionante de la noche. Sus raviolis invertidos lograron conmover al mismísimo Jordi Cruz que por fin ha encontrado lo que buscaba en ‘Masterchef’, un plato de cocinero.
Las 5 lecciones aprendidas
No te rías que es peor
Sobre todo si te llamas Maribel y estás en mitad de un servicio con Jordi Cruz al mando. Pero cuidado porque los conos gigantes de petisús pueden ser más traicioneros que un chiste de Barragán.
Agarra bien la manga pastelera
Si quieres obtener una dosis perfecta de masa evita cogerla como si tocaras una gaita. Es la técnica patentada por María que erizó los pelos de Paco Torreblanca.
No malgastes el relleno
Los tres chefs del jurado ya han manifestado claramente su pavor a que la materia prima cara termine triturada en el interior de unos raviolis. Las gambas y el rape, a ser posible, en todo su esplendor.
Cuidado con el papel
Sirve para proteger la integridad de la masa y, hasta que algún visionario diga lo contrario, de momento ni siquiera Samantha de España lo encuentra original para decorar los platos.
Aprovecha tu minuto de oro
Si regentas una humilde frutería de barrio y de repente te aparecen las cámaras de TVE con Maribel al frente, no pierdas tu oportunidad de convertirte en patrocinador oficial de ‘Masterchef’: ¡regala el jengibre!
