Pol Morales
Estaba claro que el éxito rotundo de ‘Masterchef‘ en La 1 provocaría un alud de réplicas que aprovecharan el tirón de la competición culinaria entre la audiencia. Antena 3 fue la primera (y de momento la única) que decidió emitir una confrontación directa con el ‘talent’ presentado por Eva González. Después de meses de expectación, anoche por fin se estrenaba ‘Top chef’, el formato que nos aseguraban iba a aumentar el nivel de competitividad con aspirantes a chef profesionales y que, sin embargo, finalmente guarda más semejanzas que novedades respecto al espacio rival. Aún así, es posible encontrar las siete características que marcan la diferencia entre ambos concursos, aunque ello no implique precisamente una mejora.
La carta de presentación
Anoche, 11 aspirantes a ‘Top chef’ lograron su plaza definitiva en el programa y, sin embargo, sólo conocemos de ellos los escasos datos que aparecían sobreimpresionados como relámpagos en pantalla. ¿Cómo se hizo el proceso de selección de concursantes? ¿Qué cualidades tienen? ¿Dónde trabajan? ¿Por qué arriesgan sus prometedoras carreras presentándose al programa? Un requisito indispensable para enganchar a la audiencia en todo ‘talent’ es la empatía del espectador con los candidatos. Y, de momento, sólo contamos con sus breves declaraciones a pie de fogones para empezar a seleccionar favoritos. ‘Masterchef’, en cambio, puso toda la carne en el asador en su primer programa: un espectacular casting en La Almudena de Madrid, una breve presentación de los aspirantes finales y un primer cara a cara con el jurado, también debidamente introducido.
El premio
No hace falta ser un experto en electrodomésticos para saber que entre Electrolux y Bosch media un abismo. Pero de lo que ya no hay duda es de las distancias planetarias entre la venta al por mayor de Makro y el supermercado de El Corte Inglés, ese paraíso de las compras al que todos acudiríamos en tropel si no fuera por la limitación de nuestros bolsillos. El premio en metálico también desciende de los 100.000 euros de ‘Masterchef’ (con los que sí puedes financiar un restaurante) a los raquíticos 30.000 de ‘Top chef‘, por no mencionar la ausencia de un curso de reciclaje para los aspirantes a la altura de la prestigiosa escuela de cocina ‘Le Cordon Bleu’. Comparados los dos anzuelos, parece mucho más rentable ser un concursante aficionado que un cocinero con años de experiencia.
El presentador
El papel de Eva González en ‘Masterchef’ fue muy cuestionado, más por sus cualidades como presentadora que por la necesidad de una conducción. Con ‘Top chef’ se hace patente la importancia de esta figura, sobre todo si la narración se deja en manos de Alberto Chicote, animal televisivo que se queda en cachorrillo desorientado cuando tiene que dirigirse al espectador. Sus miradas a cámara y sus voces en off contrastan con su función como líder del jurado, indispensable para dotar a este concurso de la tensión necesaria. ¿Por qué relegar a Paula Vázquez a ‘El almacén’ y no aprovechar todo su talento como conductora del programa principal? Inexplicable.
El jurado
Si alguien pensaba que Samantha de España sobraba en ‘Masterchef’ eclipsada entre dos pesos pesados como Pepe y Jordi, habrá relativizado su opinión después de ver el escaso carisma de Susi Díaz como miembro del jurado de un programa de estas características. No cabía duda de que todo el peso del concurso recaería en Chicote, pero no hay que subestimar la función de unos buenos secundarios, lección que sí llevó aprendida Ángel León. Argumentos sólidos y ágiles y, sobre todo, una buena dosis de mala leche, es imprescindible para el ritmo y la espectacularidad del programa. ¿Nadie pensó en la televisiva Carme Ruscalleda como tercera de a bordo?
Los concursantes
La presencia de aspirantes profesionales prometía subir el nivel de exigencia y de competición de ‘Top chef’ respecto a los cocineros noveles de ‘Masterchef’. Sin embargo, nos hemos encontrado a candidatos con bastante más ego que experiencia, por debajo incluso de algunos de los concursantes del programa de La 1. El que no era un guarro o se cortaba un dedo, se enfrentaba por primera vez a un rodaballo o destrozaba una caballa, por no mencionar la escasa creatividad a la hora de emplatar. Después de ver esta infame competencia, será muy difícil reclutar a los verdaderos profesionales de cara a nuevas ediciones.
La escenografía
La primera prueba del concurso debía ser espectacular, sorprender a la audiencia. Y, sin embargo, tuvo lugar en una cocina sin las dimensiones suficientes para llamar la atención, ofreciendo una puesta en escena visualmente pobre. El plató donde se desarrollarán todas las pruebas, descaradamente parecido al de ‘Masterchef’ no se presentó hasta el final del programa, y ni siquiera ahí se aprovechó uno de los momentos cumbres del programa de La 1, cuando el concursante se dirige a solas hacia el temido jurado. El acceso ilimitado al supermercado es otra variante inoportuna, restándole tensión y rivalidad al concurso. El almacén es otro elemento forzado e impostado que nos priva de los impagables comentarios en directo de los concursantes mientras sus adversarios luchan por salvarse de la expulsión.
La mecánica
Prueba de fuego, prueba de eliminación, prueba exterior… La mecánica y la estructura de ‘Top chef’ que nos avanzaron anoche no parece que difiera mucho del formato ‘Masterchef’. Así pues, ¿la única distinción que nos ofrece el programa de Antena 3 en este aspecto es el requisito de admisión? ¿El intercambio de cuchillos en vez de delantales? Hasta entre ‘Mira quién salta’ y ‘Splash’ se inventaron diferencias más sutiles que disimularan mejor lo que en realidad es un burdo plagio.
