El estreno de la enésima edición de ‘Gran Hermano’ es inminente, todo está preparado para la primera gala, y los seguidores acérrimos del formato nos estamos quedando sin uñas en esta cuenta atrás que se ha hecho esperar más que nunca. Según Mercedes Milá, Vasile decidió dar un respiro más largo de lo habitual al programa, pero todos sabemos que las audiencias de la última edición no fueron tan halagüeñas como muchos esperaban, y seguramente por eso hayan dejado pasar más de un año entre una temporada y otra.
La competencia importa
Probablemente la audiencia fue más temible que de costumbre, o también puede ser que Telecinco se dejara llevar por la prepotencia, apostando a ciegas por el formato. Mediaset usó a ‘Gran Hermano’ como si de un conejillo de indias se tratara, enfrentándolo con la final de ‘Tu Cara Me Suena’ o con el estreno de un programa de piscinas que afortunadamente ha quedado en el olvido.
Este año parece que ‘Gran Hermano 15’ no lo va a tener fácil, la competencia ha olido el miedo, y sabe que ‘GH’ ya no es el titán que era, ¿podrán ‘Águila Roja’ y ‘Tu Cara Me Suena Mini’ con el ojo que todo lo ve?
Mecánica inexistente en ‘Gran Hermano’
Ya sabemos que ‘Gran Hermano’ lleva unas cuantas ediciones avisando sobre los cambios en la mecánica del concurso, con la excusa de innovar y evolucionar, el programa se ha sacado de la manga varias normas que siguen según les conviene. Esa fue la sensación que tuvimos gran parte de la audiencia el año pasado, cuando la organización del concurso era la que ponía contra las cuerdas a los concursantes, haciendo que sepan cosas del exterior o cambiando cada semana la manera de nominar.
Estoy a favor de que no se estanquen en los “dos nombres, dos razones” de la primera edición, pero las reglas deben ser para todos los participantes iguales, sin favoritismos, y sin cambios para propiciar el morbo.
Lista interminables de concursantes
La edición anterior fue un despropósito en cuanto a número de habitantes que pasaron por Guadalix, se les fue de las manos lo de dejar el casting abierto, los últimos ya entraban con el concurso muy avanzado, sabían lo que se cocía fuera y algunos se iban de la lengua sin sufrir consecuencias por ello.
Ese es el precio que pagó ‘Gran Hermano 14’ por tener nuevos inquilinos cada semana, la naturalidad brillaba por su ausencia. Además, a mi parecer fue la edición donde los concursantes eran más fingidos y falsos, quizás la razón fuera el casting, que metieron más “mobiliario” del habitual, esos habitantes que están para decorar y hacer bulto, sin mojarse en nada y huyendo de las broncas y de las polémicas.
Decisiones precipitadas (o comerciales)
La expulsión de Argi fue un palo muy duro para una edición en la que los personajes carismáticos se cuentan con los dedos de una mano, y sobran dedos. Argi era favorita para muchos y un desafortunado comentario, por el que pidió disculpas y del que no vamos a hablar nuevamente, hizo que la vasca fuera expulsada por la organización del programa, o más bien por Mediaset.
En su momento comentaron que las presiones de anunciantes fueron decisivas para eliminar del concurso a Argi, algo surrealista, pero por desgracia es muy probable que Mediaset hiciera caso a esos que ponen la pasta, algo lógico tratándose de una empresa, pero muy poco ético por la imagen distorsionada que dieron de una chica de 20 años por una maldita “broma”.
En resumen, un casting como el de ‘GH 12+1’; una mecánica bien explicada desde el principio, haciendo cómplice a la audiencia; y un trato favorable en la parrilla sería suficiente para que acogiéramos con más ganas si cabe a la nueva edición del reality show más longevo de nuestra televisión. Confiemos en ‘Gran Hermano’.
