Los concursantes de ‘Gran Hermano 15’ llevan cuatro semanas encerrados en la casa más famosa de Guadalix de la Sierra, y en este tiempo hemos podido ver diferentes reacciones y sentimientos que han ido aflorando en el programa. En Tutele vamos a analizar las tramas que más han marcado el inicio de la aventura, en la que las estrategias y los rencores han tenido un peso importante.

 

Un triángulo “amoroso”

Omar y Paula dieron pie al primer flechazo de ‘Gran Hermano 15’, aunque tanto fuera como dentro muchos dudaban de que ese “amor repentino” fuera cierto. Con el tiempo todo se ha aclarado, gracias especialmente a Lucía, la ex de Omar que entró como concursante dos semanas después de arrancar la edición. Omar no tardó en dejar a la hawaiana para volver con su ex, con la que cortó cuatro días antes de entrar en el concurso.

Los piques entre Lucía y Paula están siendo un clásico, aunque no deja de chirriar que siempre sean las mujeres las que se echan en cara las culpas, cuando es Omar el que ha jugado claramente con ambas, y con la audiencia, intentando hacer ver que está enamorado de la rubia, algo que ha dejado claro que no sentía. La pareja más chunga del reality (Omar y Lucía) están haciendo el camino fácil a Paula, convirtiéndola en víctima, ocasión que la de Barcelona ha aprovechado, alargando más el sufrimiento por la ruptura que el tiempo que duró su “relación sentimental” en sí.

 

Una lapa llamada Yolanda

Las primas y los primos han creado un vínculo muy bonito, son los que más buen rollo generan en la casa, y juntos se ve que lo pasan bien y transmiten confianza. Todo sería más maravilloso si Yoli fuera correspondida, se pasa el día pegada a Jonathan, pero él no está por la labor de alimentar esa ‘carpetita’. A veces no hace falta decir ciertas cosas para dejar claro que no quieres nada con otra persona, basta con ciertos gestos o movimientos, pero Yoli no quiere darse por aludida y sigue pegada a Jonathan, ¿cambiará la cosa ahora que él ha sido más o menos claro con la albaceteña?

Vitín también intentó tener su minuto de gloria a raíz de esta pareja, pero todo fueron imaginaciones suyas, ya que Yolanda no le dio mucho pie, no tanto como para que el creyera que la rubia estaba jugando con él.

 

Peleas por la comida, un clásico

Este año no es la comida en sí la que provoca discusiones entre los habitantes de Guadalix, más bien la actitud de las hermanas cordobesas y su ímpetu por presidir la cocina es lo que no gusta a parte de la casa. Algunos ya han decidido enfrentarse a las andaluzas, pero siempre han salido perdiendo porque las hermanas tienen grandes apoyos dentro, o muchos prefieren quedarse a un lado para no meterse en broncas, a ver si les va a caer algún punto en las nominaciones…

La primera batalla la ha perdido Mayca, segunda expulsada de esta edición. Ella junto a su hermana se han agenciado el monopolio de la cocina, teniendo así comiendo de su mano (literalmente) al resto de jugadores. Algunos como Omar o Shaima (y Paco en su día) han plantado cara a las aprendices de pitonisas, y por el momento han conseguido rotar las responsabilidades relacionadas con la cocina.

Malmeter, cuchicheos y demás

Este año tenemos dos estrategas que no se esconden, aunque juegan de manera muy diferente. Por una parte está Shaima, la musulmana es una experta en tirar la piedra y esconder la mano, mete cizaña entre compañeros y aviva fuegos que desde fuera pensábamos que eran imposible azuzar. Por otro lado, Fran lo hace todo desde la sombra, sin dejar que se vea su juego, observando más que actuando, y después confesando, lo que le conviene, a su compañero Luis, al que tiene totalmente influenciado.

Sin Shaima o Fran el juego sería mucho más aburrido, y seguramente hubiese sido más difícil que discusiones como la de la comida se llevaran a cabo. Tanto uno como otro terminarán cayendo por su propio peso, Mayca fue la primera en llevarse la sorpresa al ver lo que decía Fran a sus espaldas.

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