Miércoles, en Algo que Celebrar:
No somos nadie
La tía Enriqueta, solterona amargada con quien María no se habla desde tiempo inmemorial, muere
de forma repentina en plena reunión familiar. Los Navarro, que no le tenían especial cariño a la
difunta, pretenden despachar el funeral de aquella manera hasta que una escandalizada Pilar se
impone: hay que despedir a la tía como se merece.
Y de paso, llevarse de estrangis la pequeña fortuna que la tía escondía en su cocina…
En el tanatorio Concha y Manuel coinciden por primera vez con sus respectivas parejas.
Aunque a Manuel le viene estupendamente poder presumir de novia delante de Concha,
en realidad ya se ha rendido a la evidencia y está convencido de que Felicidad es gafe.
Manuel, que teme por su vida, intenta quitarse a Feli de encima diciéndole que le han
diagnosticado una enfermedad terminal, estrategia que se vuelve en su contra.
Gorka ha empezado a trabajar en la empresa del padre de Mariví y ella ya sueña con la
casita que se van a hacer en Alpedrete. De cara a Eva, Gorka finge estar encantado con
su vida, hasta que una llamada para una entrevista de trabajo desvela la realidad:
Gorka está deseando cambiar de aires… y Eva tendrá que ayudarle a espaldas de su
prima.