La comedia de Telecinco protagonizada por Miren Ibarguren ha cerrado su primera temporada con datos aceptables, aunque bajando notablemente la media desde su estreno. En tan sólo ocho episodios, ‘Anclados’ ha perdido más de cinco puntos de share por el camino, hecho que hace dudar de su éxito. En Tutele vamos a analizar la última serie de Mediaset, mencionando sus fortalezas y debilidades.

 

Personajes con futuro prometedor

Los perfiles de los protagonistas y secundarios de ‘Anclados’ son muy atractivos. Pueden convertirse en ese tipo de personajes que poco a poco te atrapan hasta que terminas haciéndolos tuyos. Lo que en principio da la sensación de ser exagerado y surrealista podría pasar a ser algo distinguido, como un sello de la serie. Con ‘La que se avecina’ ocurrió algo parecido, ¿por qué no en ‘Anclados’?

 

Clichés y chistes trillados

A rasgos generales los personajes están bien definidos, de eso no hay duda, pero caen constantemente en el cliché fácil. Incluso para las situaciones cómicas recurren una y otra vez a los mismos chistes, normalmente centrados en el insulto o en la chabacanería, algo que podrían corregir en la siguiente temporada si no quieren caer en la vulgaridad. Los gritos también son la tónica habitual de cada capítulo, o más bien cada escena, a Miren Ibarguren se lo podemos perdonar, pero que no abusen de ello, por favor.

 

Un elenco que da la talla

Mientras que algunos de los actores son ya conocidos, otros no tienen largo recorrido en la pequeña pantalla a nivel nacional, pero no por ello son peores en su ejecución. Destaca por supuesto Ibarguren, en el papel de Margarita Santaella, la directora temida y exigente del barco, detrás de ella vendría su hermano, interpretado por el siempre efectivo Joaquín Reyes, con un papel que le viene como anillo al dedo.

Rossy de Palma no es una habitual de la tele, pero todos la conocemos y sigue en su línea, algo gritona también, pero encaja de maravilla. Quizás la sorpresa la dé Úrsula Corberó, la joven actriz demuestra defenderse bien en la comedia, con un papel jugoso que puede dar mucho juego.

 

Decorados que provocan vergüenza ajena

La cubierta del barco, los camarotes, la recepción… Todos los interiores de la serie (que no son pocos) están muy mal trabajados, con un cartón piedra digno de la década de los 90. Cuando parecía que la ficción nacional daba pasos hacia adelante aparece ‘Anclados’ con unos decorados que provocan estupor, un suspenso como una catedral. Por no hablar de esos intentos de exteriores, que hasta nuestra abuela podría averiguar que se trata de un chroma. Menuda chapuza.

 

La duración

A estas alturas nos tenemos que conformar con cualquier cosa, y una comedia que dura una hora escasa merece nuestras felicitaciones. Es triste, sobre todo teniendo en cuenta que en EEUU las sitcom no pasan de la media hora, pero eso es mucho pedir, y la demanda de los mercados son muy diferentes. Por eso una hora creemos que está bien, siempre y cuando no pasen de ahí. Tenemos ejemplos como el de ‘La que se avecina’, que supera la hora y media con facilidad, así que no nos quejemos y demos las gracias por no alargar más de lo debido cada trama.

 

Lo peor de los guionistas de ‘Aída’

Cuando para vender una serie tienen que recurrir a la mítica frase que reza “de los creadores de…”, algo malo está pasando. ‘Anclados’ tiene potencial suficiente para promocionarse como una serie independiente y original (dentro de unos parámetros), pero decidieron crear un hype comparándola con la recientemente finiquitada ‘Aída’.

A decir verdad, la nueva comedia tiene un aire a la de Carmen Machi, pero no se parece a sus primeros años. Es más, ni siquiera se le parece lo más mínimo a la ‘Aída’ que vino tras la marcha de su protagonista, sino más bien a la de las dos últimas temporadas, cuando tocó fondo con tramas repetitivas. Mala señal.

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