¿Han terminado comiendo perdices y siendo felices? No todos. Las tres protagonistas terminaron su periplo por el dating-show de Cuatro a su manera, cada una dándole su toque personal. Rym de forma sofisticada, Yiya a lo loco y Marta idealizando a su príncipe azul, que nunca llega, o al menos no en este cuento.
‘Un Príncipe para 3 Princesas’ empezó con buenos datos, y en el estreno se presagiaba que sería un programa muy divertido. A rasgos generales lo ha sido, pero le ha faltado una chispa en el desarrollo de la historia, puesto que ha habido demasiados altibajos. La culpa ha sido del triple protagonismo, que ha venido muy bien para refrescar el programa y no cansarnos de una misma princesa, pero ha jugado en su contra cuando la audiencia se decantaba por una historia en concreto y te narraban otras dos, obstaculizando la que realmente querías ver.
Por suerte, incluso en la escena más aburrida los guionistas han acertado con la post producción. Esos montajes, esa música, esos efectos de sonido… En Cuatro lo saben hacer muy bien con este tipo de formatos, que buscan hacer reír, y no contar la historia tal y como ocurrió, para eso ya tenemos otros espacios.
Marta, la princesa tradicional
Desde el primer momento, Marta nos recordó a Corina, de hecho la primera princesa de Cuatro hizo una aparición estelar en uno de los capítulos junto a esta otra rubia. Pero Marta ha destacado por sus ideas, ella quiere un hombre que le lleve al altar, que quiera formar una familia junto a ella y que tenga pensamiento convencional.
En la final, la moderna de pueblo tuvo que elegir entre tres chicos, ya que Ramiro volvió a aparecer por sorpresa interrumpiendo la gala. No obstante, parece que Marta lo tenía más claro de lo que quería hacer ver, no ha encontrado a su media naranja en el programa. El árbitro no da la talla y Mateo la decepcionó tras enterarse de que la ocultó que desde el primer día prefirió a Rym. A Ramiro ya le habían expulsado dos veces.
Yiya, la princesa guerrera
No todas las princesas tienen que ser como las de los clásicos cuentos, los tiempos están cambiando, y por eso todos evolucionamos, y Yiya es un ejemplo de ello. A la morena no le gusta que le regalen los oídos, y pasa del romanticismo. Ella es directa, no le importa ser dura, no tiene filtros, aunque después se ablande.
Yiya fue la que peor lo pasó en la última velada, y no es para menos. Conseguimos conocer a la Yiya sensible que lleva dentro. Rompió a llorar tras declararle su amor a su elegido, y todo después de que uno de los dos pretendientes la plantara, poniéndose el guante de Rym, una vez más ella en medio de todo. Juan Carlos no tenía posibilidades, y Yiya se lo hizo saber cuando descubrió que le había traicionado.
Rym, la princesa del lujo
La joven de ascendencia árabe ha dado los mejores momentos de ‘Un Príncipe Para’, si solo hubieses estado ella el interés no habría decaído. Rym se ha mostrado tal y como es, con muy poca naturalidad, pero es que ella no es de otra forma. Con una copa llena de champán rosado en la mano nos narraba sus sentimientos, imposibles de descifrar porque siempre sorprendía con sus decisiones. Excepto en el final, que estaba cantado que iba a elegir al navarro. Rym hizo la cobra en más de una ocasión a Umberto, así que sería extraño que se decantara por él.
Con su peculiar tono de voz, Rym ha encandilado a la audiencia, y sería fenomenal verla en otro reality de Telecinco. “La princesa oriental”, como ella quería que la llamaran, no parece que siga al pie de la letra las costumbres inculcadas en su casa, y eso hace de ella una pija rebelde. Su amigo diseñador también ha dado grandes momentos, tirando los trastos incluso al apuntador y haciendo un buen tándem con Rym.
En general, las tres princesas han hecho buenas migas y se respiraba buen rollo en el ambiente, algo que parecía imposible en la primera gala. La audiencia no ha acompañado del todo, pero haciendo una valoración general de la edición, podemos decir que ha cumplido con las expectativas, ha sido amena y la nueva mecánica ha estado acertada, a pesar de sus fallos. Ha conseguido situarse por encima de la media del canal.