Queda una semana para el desenlace definitivo de ‘El Príncipe’, la serie española más exitosa de los dos últimos años. En esta larga segunda temporada han ocurrido muchas cosas, los 18 capítulos que la componen han sido intensos y han dado muchas vueltas, a veces entorno a lo mismo. No obstante, se agradece que una ficción con tan buena acogida decida poner fin a la historia antes de que se haga pesada o el público le acabe dando la espalda.

Los atentados y Khaleed

El marido de Fatima entró de manera tímida en ‘El Príncipe’, era complicado sospechar que sería uno de los villanos más difíciles de atrapar. Khaleed no sólo trata de poseer a su mujer como si fuera un objeto que ha comprado, también maquina los atentados y fechorías que se realizan en Ceuta y parte de España. Es un hombre poderoso que cuenta con un número importante de fieles peones que le hacen el trabajo sucio.

La explosión en Granada es uno de sus últimos planes, y todo apunta a que la cosa no se va a quedar ahí. Dentro de ‘El Príncipe’ lo más emocionante son las escenas de acción o intriga, las que están relacionadas con los entresijos del islam o las que muestran las dos realidades sociales que se vive en barrios como El Principe de Ceuta.

Fatima y Morey

Cansados de las manidas historias de amor, en la recta final de ‘El Príncipe’ han vuelto a recurrir a la pareja de moda, era de esperar. Llevábamos unos cuantos episodios alejados del romance de turno, pero es lo que atrae a gran parte del público, así que en el final de la serie no va a faltar la guinda del pastel, que es el destino de Morey y Fatima como amantes. Lo tienen difícil, ya no sólo por la sombra de Khaleed, también por la familia Ben Barek, o por cualquier tragedia que pueda separar para siempre a los enamorados.

Recordemos que Morey no solo tiene de enemigo a Khaleed y su séquito, aparte de la familia de Fatima, tampoco tiene buena reputación entre sus compañeros del CNI. Esa trama ha sido una de las más emocionantes, y puede que aún tenga consecuencias para el inspector guaperas.

Fran y la comisaría

El spin-off o revival con ‘El Comisario’ ha dejado patente que ninguna otra comisaría de la pequeña pantalla ha estado tan bien gestionada como la de Gerardo Castilla. Las escenas de Tito Valverde con José Coronado son oro, dos grandes de la interpretación compartiendo plató y diálogos. Coronado ha estado mal aprovechado en la recta final, a la sombra de un flojo Morey, y simplemente le han dado algo de protagonismo en la efímera historia de su mujer, que poco a poco recupera la normalidad, dentro de lo que cabe.

Mati es otra pieza imprescindible en esa comisaría, poco a poco ha reivindicado su lugar en el trabajo, y lo ha hecho muy bien, tanto ella como Thais Blume, con una evolución favorable. El equipo de Fran debería ser crucial en el desenlace de ‘El Príncipe’.

 

La familia Ben Barek

Nayat ha pasado de ser una adolescente adorable a convertirse en una niñata insoportable. Sus pataletas por un chico pueden ser comprensibles hasta cierto punto a su edad, pero tal vez se les haya ido de las manos. Khaleed ha engañado a una niña que creíamos que era inteligente y fuerte emocionalmente, hasta que le han tocado al chulito del barrio. Es una trama que carece de realismo, pero engancha. Por no mencionar el poco sentido que tiene la intromisión de Jesús Castro en escena, poco creíble y totalmente prescindible.

El resto de la familia de Fatima continúa de forma lineal, la madre angustiada, la cuñada de florero y el hermano, Faruq, haciendo de las suyas, aunque cada vez más cerca de la justicia y más alejado del vandalismo. Ya no es el macarra que nos vendieron en el inicio de la serie, ahora es cómplice de Fran y su equipo en muchas ocasiones. Eso sí, todos los Ben Barek, excepto Fatima, tienen algo en común, no perdonan a Morey, le odian.

0/5 (0 Reviews)