En cada edición de ‘Gran Hermano’ consiguen destacar unos pocos concursantes. Para este año no vamos a pedir imposibles, algún “mueble” caerá, pero deseamos que no lo sean la mayoría de los participantes. Teniendo como referencia la 17ª edición, vamos a centrarnos en los últimos concursantes más polémicos del reality show. Estos fueron los cinco habitantes de Guadalix que dieron vidilla al programa emitido un año atrás.

Adara

Pudo gustar más o menos, se convirtió en el centro de las críticas y alabanzas del pasado año. Incluso el presentador no dudó en mojarse y posicionarse a favor de la madrileña. Por si sus broncas con toda la casa fuesen poco, Adara también hizo sitio al amor, después de coquetear con otro concursante se lanzó a los brazos de Pol,y viceversa. Pocos creyeron en aquel momento en esta relación, y a día de hoy siguen juntos. Es lo único que Adara reserva de sus días de encierro, porque sus amistades no han perdurado en el tiempo. Sus enfrentamientos, chillidos y el limitado vocabulario hicieron que destacara con frases como: “eres un sin vergüenza” o “qué pesada eres, tía”, repetidas hasta la saciedad.

Bárbara

Para muchos era una clara ganadora, pero por razones ajenas al concurso se vio obligada a abandonar el show. Se comportaba como una diva, y fuera se le perdonaba todo lo que hacía y decía, tal vez por el mero hecho de estar en minoría dentro de la casa. Prepotente, egocéntrica y a veces histérica, Bárbara puede que no sea del gusto de todos, pero dio juego, y siempre estaba dispuesta a poner la guinda en cada discusión. Una vez fuera se desinfló, pero eso no nos importa, queremos el juego dentro de la casa, lo demás nos da igual.

Miguel

miguel-polLlamó la atención desde el primer momento, en el vídeo de presentación ya destacó por un simple peluquín, al que él quiso dar más importancia de la que realmente tenía. Fue bastante tóxico para su grupo de amigos, como personaje funciona de maravilla, pero no sé si lo querría tener cerca. Su amistad con Clara fue tan sorprendente como sólida. Pasará a la historia de ‘GH’ no sólo por el postizo de la cabeza, sino también por su circo enamorándose de Pol, y poniendo la zancadilla a una Adara que le quedaba poco para caer en el desquicie. Grandes momentos.

Clara

Puro ‘Gran Hermano’. Se volcó de lleno, mostrándose tal y como es en todo momento, si tenía que contestar a cualquier injusticia lo hacía, y si tenía que cantar las cuarenta a los suyos también. Fiel donde las haya, aunque con muy mal genio. Se la tachó de dictadora y manipuladora, y puede que en ocasiones se aprovechara de que sus amigos en la casa la idolatraban, como en el caso de la nominación directa a Pol. No se perdía ni una pelea, guerrera como ella sola y sin miedo al qué dirán. Borraremos de la memoria su cuasi-affaire con Fernando.

Pol

Por sí solo fue un chico soso. Pol se dejó llevar, y eso dice mucho a su favor, y a favor de cualquier concursante que no vaya con un papel. Empezó como el chulo de cada edición, y acabó demostrando que es algo más que eso, confiando en su amigo Miguel, y más tarde rompiendo su relación con él por su amada. El tercer vértice necesario para cualquier triángulo, y él se dejó querer por ambas partes, hasta que se vio en la obligación de tomar una decisión. No hace falta otro triángulo amoroso en ‘GH Revolution’, pero tampoco importaría que todos se involucraran como lo hizo el catalán.

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