Ya ha pasado el ecuador de ‘El Accidente’. La serie de Telecinco está compuesta por una única temporada de 13 episodios, y vamos entendiendo el rol de varios personajes a medida que se acerca la recta final. A estas alturas, el accidente que sirvió de premisa para la ficción, el de avión en el que supuestamente viajaba el protagonista, ha quedado en una simple anécdota, a pesar de que nos vendieran que esa era la sinopsis de la serie, cuando no pasó del capítulo piloto, y poco más.

El argumento se ha convertido en un guion más que tiene el narcotráfico como telón de fondo. A día de hoy son muchas las series que muestran la realidad del tráfico de drogas, y otras sustancias ilegales, y Telecinco se ha sumado al carro de forma sigilosa con ‘El Accidente’. Lo que parecía que iba a ser una serie original, en la que el objetivo era buscar a un tipo que viajaba en un avión sin supervivientes, resulta que no es más que otro thriller policiaco en el que se mezclan drogas, desamor y algún que otro asesinato.

Un malo malísimo

Lo mejor de ‘El Accidente’ en su primera mitad es el personaje de Joao, al que llaman “el portugués”, aunque yo creo que tiene más de gallego. Este hombre sin escrúpulos maneja los hilos desde su inquietante silla de ruedas. Los negocios turbios que maneja Joao involucran a los hermanos Espada, protagonistas del drama. José Espada está metido en el ajo desde hace tiempo, y todo se complica desde su desaparición, en la que está involucrada la joven esposa de Joao, y amante de José.

Juan Espada, la otra mitad de la empresa de camiones de la pequeña localidad extremeña en la que se basa la serie, acaba metido en el mismo negocio, casi por obligación, y porque su hermano no estaba para terminar ciertos trabajos oscuros que había ordenado Joao. El portugués es un villano como pocos, hace que te entre miedo en el cuerpo, aunque ni siquiera sientas empatía con sus víctimas, pero es tan maléfico que las consecuencias pueden ser terribles. A su lado está Lula, su hermana, una mujer fría que sirve de cómplice y apoyo a Joao, casi tan mala como él.

Que no falte el triángulo amoroso

María es la mujer de Joao, que tiene un affaire con José, y no solo eso, es que los dos están compinchados para boicotear el negocio de su esposo. No podrán ocultar por mucho tiempo su lío, y Lucía, mujer de José, los descubre, montando un drama que deja al chico en la calle. Para enredar más esta trama tan manida, Lucía se queda embarazada y piensa en abortar sin consultarlo con el que todavía es su marido. Mientras tanto, José intenta recuperarla usando métodos poco exitosos, y a la vez siguiendo su trato con María.

Es cuestión de tiempo que Joao se acabe enterando de este romance, y si el mandamás ya tiene ganas de aniquilar al hermano Espada, cuando sepa lo que está haciendo con su guapa esposa no dudará en hacerlo desaparecer. Por otro lado, Lucía es toda una rompecorazones, no sólo tiene loquito a su cuñado Juan, el policía de la capital que está en Zarza estos días también siente algo por el personaje de Inma Cuesta, incluso el último fichaje, el corrupto y adinerado Paul Bresson también ha echado el ojo a la morena.

Estas tramas amorosas sobran completamente, sobre todo cuando se empeñan en meterlas con calzador entre escenas realmente interesantes y de acción. ‘El Accidente’ tiene potencial para meterse entre los mejores últimos estrenos de ficción nacional, pero chirría no sólo por la larga duración, también en el empeño por las tramas corales, y dando un espacio demasiado amplio a secundarios como la vecina y amiga de Lucía.

Destacar la gran labor de Inma Cuesta, y en menor medida también el trabajo de Quim Gutiérrez y Berta Vázquez. De todas formas, me quedo con la revelación de la serie, Eusebio Poncela, que vuelve a hacer que un villano traspase la pantalla, acumulando odio incluso por parte del espectador.