Telecinco paró su noria hace poco más de dos semanas. El anuncio sorprendió a pocos. La polémica desatada tras la entrevista previo pago a la madre de ‘El Cuco’, implicado en el presunto asesinato de la joven sevillana Marta del Castillo, terminó por desatar una oleada de críticas de la ciudadanía y de los anunciantes. El caso de ‘La noria’ ha sentado todo un precedente en la historia de la televisión en España. En tan solo unas semanas el programa se quedó sin un solo patrocinador. Paradigmático debacle de un programa que durante casi cinco años y 245 episodios encandiló a los telespectadores del sábado noche.
Todo comenzó por una entrada de Pablo Herreros en su blog, después de la entrevista a la madre de El Cuco, Rosalía García, que cobró unos 10.000 euros por aportar su testimonio. “Llevaba cuatro años haciendo crítica de televisión. Con la polémica de ‘La noria’, alguien me propuso que en lugar de criticar a los débiles, a la audiencia, debería criticar a las marcas. Me pareció bien y lo hice. Les insté a pedir perdón porque no eran responsables directas”, explicó el bloguero durante una charla moderada por la experta en televisión Susana Alosete en el foro EBEuskadi celebrado el sábado en Bilbao.
“Los anunciantes no saben qué se emitirá en el programa antes de contratar su publicidad, así que les lancé ese mensaje. Publiqué una entrada en mi blog con la lista de marcas que se habían anunciado en el programa aquella noche y colgué mi carta en Actuable. 17 marcas dejaron el programa en una semana”.
Campofrío fue la primera en hacerlo. “No solo nos solidarizamos con su petición sino que también pedimos disculpas. Compartimos al 100% su repulsa por estos hechos”, explicaba el gestor de comunidades de la compañía al anunciar la retirada “de forma indefinida” del programa”.
Una decisión no compartida por su presentador, Jordi González, que según recordó Alosete “se refirió con chulería a la decisión de la compañía, tachándoles de charcuteros que se limitaban a aprovechar la oportunidad para promocionarse”. Alosete destacó tres factores clave en el hundimiento de ‘La noria’: “Una marca fue el hecho en sí, otra la inadecuada reacción de González y la tercera, la segunda marca en retirarse que llevó al resto a sentirse comprometidas de hacerlo también”.
La imagen de todas las marcas anunciantes quedó comprometida: “Después de la polémica, una marca me dijo que había recibido más de 1.300 e-mails y El Corte Ingles tuvo 2.000 comentarios en Facebook”, añadió Herreros.
En la charla no estuvo presente ningún representante de la cadena, ni de su matriz, Mediaset. “Se les ha invitado, pero no han querido estar aquí”, aseguró Alosete. Una decisión que Herreros lamentó puesto que aseguró ser consciente de que mucha gente lo había pasado mal en la cadena: “Algunos trabajadores del programa se pusieron en contacto conmigo porque tenían miedo de perder sus empleos”.
Cuando ya han pasado más de seis meses desde que se desatase la polémica y tras el anuncio de la cadena de suprimir el espacio de la parrilla, Herreros justifica su actuación por considerar que las televisiones son responsables de los contenidos que emiten: “Mi único interés era abolir una práctica que me desagrada. Mi rechazo no es a que se entreviste a los protagonistas de aquella historia, sino a que se les pague, aunque se quiso vender que intentaba limitar la libertad de expresión”.
Destacó el papel de las marcas, que fueron “super responsables” y aseguró no estar en contra de Telecinco, sino de pagar por testimonios de delitos y puso el ejemplo de Antena 3. La cadena de San Sebastián de los Reyes pagó 140.000 euros en 2009 a Farruquito por una entrevista exclusiva tras salir de prisión. “Era despreciable. Lo asumieron y hace tiempo que han cambiado su modelo de televisión”.
Como solución propone que haya un “pacto” entre Gobierno, ciudadanos y televisiones en el que se establezca lo que sea “lógico y coherente” respetando la libertad de expresión. “Veo porno y veía ‘La Noria’. No soy un ortodoxo ultraconservador. La tele debe tener un punto picante. No espero una tele blanca. Tiene que haber entretenimiento, pero hay límites”.