No cabe duda, el producto estrella en Mediaset España este año ha sido ‘El Príncipe’, que cosecha cada semana cuotas de share por encima del 25% y supera los 5 millones de espectadores con facilidad en cada episodio. Pero no es oro todo lo que reluce en la ficción, a pesar de tener en vilo a medio país, también tiene aspectos en los que podría mejorar.
Para bien o para mal, ‘El Príncipe’ es la serie del momento, y desde Tutele queremos analizar sus fortalezas y sus debilidades:
PROS
1 – Es adictiva, no deja que pierdas ripio
A pesar de que los capítulos no bajan de los 70 minutos, en ‘El Príncipe’ no hay tiempo para el aburrimiento, sobre todo se nota la intriga a medida que avanzan las tramas, hasta terminar en la cúspide de la tensión con finales de infarto que te dejan con ganas de más.
Todas las historias tienen algo que atrae, siendo paradójicamente la de los protagonistas la más soporífera. No obstante, el resto de tramas y personajes suben el listón de la serie, Quílez y sus chanchullos, los dramas de la familia de Fatima o la obsesión de la mujer de Fran, interpretada por una formidable Elia Galera.
2 – Un elenco que ayuda
El reparto que participa en la serie cumple con las expectativas, José Coronado está acomodado en el papel de policía corrupto y malhumorado, pero lo hace tan bien que no nos extraña que sus últimos papeles hayan seguido dichos derroteros, demuestra que es un actor que mejora con el tiempo, como pocos.
Los secundarios son una bendición para la serie, la sorpresa la han dado la mencionada Elia Galera y un Rubén Cortada por el que se apostaba más bien poco, y ha demostrado que aparte del físico también le acompaña una pose chulesca que le va de maravilla a su personaje, enigmático y atractivo como pocos. El trío de agentes que trabaja en el barrio también lo hace de maravilla, con mención especial a Thaïs Blume.
3 – EXCLUSIVA: ¡’El Príncipe’ termina a las 12!
Es un honor ver cómo una serie española respeta al público finalizando a la hora anunciada, sobre todo en los primeros capítulos, cuando ‘El Príncipe’ terminaba antes de las doce de la noche. En las últimas entregas se han excedido algo más, pero a las 0:15, a más tardar, la serie está finalizada, se agradece, y mucho.
CONTRAS
1 – Protagonistas flojos
En cuanto a interpretación, la pareja protagonista es la más floja, Álex González sigue en su línea poco creíble y se salva gracias a las escenas-toalla. A Hiba Abouk, por su parte, le queda grande el papel de protagonista, quizás como una amiga de Fatima daría la talla. En ocasiones da la sensación de que hablan susurrando, hecho incómodo para el espectador, una moda que puso Miguel Ángel Silvestre, y que ha sido efectiva entre el público adolescente.
2 – El multigénero, otra vez
Ya hablamos de ello en un artículo en el que destripábamos las series nacionales y sus errores más comunes. ‘El Príncipe’ no se libra del denominado “multigénero” y a una duración excesivamente larga se le unen tramas prescindibles. Aunque a decir verdad, para ser una serie patria no se nota tanto el afán por llegar a todo tipo de público metiendo con calzador historias de niños, mayores, adolescentes… Un popurrí imposible.
La acción es la cabeza de cartel de ‘El Príncipe’, pero no tardan en encasquetarnos la manida historia de amor imposible que se puede ver en casi cualquier serie. Aunque la disfracen de diferencias culturales y religiosas (no obstante, eso es un valor añadido), no deja de ser la misma historia que narran en la telenovela de turno.
3 – Spoileados por la propia cadena
Telecinco se ha dedicado a emitir resúmenes, especiales, avances, entrevistas y un largo etcétera de contenidos sobre la serie del momento. Es comprensible que una cadena de televisión aproveche el tirón y meta hasta en la sopa imágenes de la ficción, pero deberían tener más cuidado con los spoilers, ya que cada resumen sobre el siguiente episodio destripa sin compasión todo lo que va a ocurrir, rompiendo así el necesario factor sorpresa.
Incluso antes de que ‘El Príncipe’ se estrenara ya sabíamos cuál iba a ser el hilo de muchas de sus historias, dejando muy poco a la imaginación. Puede que le haya funcionado en audiencias, pero no somos los únicos que estamos totalmente en contra de este tipo de prácticas, que estropea el resultado de un trabajo bien hecho por parte del equipo de guionistas.
