El late-show de Telecinco lleva 16 semanas en antena, y todavía podríamos decir que ‘Hable con Ellas’ no ha sabido definirse. El rumbo hacia el que de dirige el programa de La Fábrica de la Tele (‘Sálvame’) es confuso, tan pronto entrevistan a políticos o escritores de renombre como sientan en su sofá rosa al novio de Chabelita o a un tal Ales Gibaja (dícese del Paris Hilton español), personaje al que han recurrido ya en tres ocasiones.
La marcha de Natalia Millán ha servido para que hagan una reflexión interna, y la respuesta a ello ha sido la incorporación de Rocío Carrasco (A.K.A. Rocíito) como parte del quinteto de presentadoras. En vez de optar por un rostro profesional o riguroso, ‘Hable con Ellas’ ha elegido a la que fuera habitual de la prensa del corazón para conducir una porción del programa.
A decir verdad, Rocío no desentona a la hora de llevar a cabo su labor, en su primer día ha demostrado que viene con los deberes hechos y ha sabido adaptarse al espíritu del show. Todavía nos quedan unas semanas para poder encajar su perfil, hasta el momento tenemos a la profesional (Barneda), la graciosa (Ramos), la puntillosa (Montañez, que parece que abandona ‘Hable con ellas’) y la alocada (Eckman), ya veremos cómo encasillar a Carrasco. Hasta el momento ha dado más juego que Natalia Millán, pese a que ésta llenaba la pantalla con su elegancia y su saber estar, sin necesidad de llamar la atención o pisar a sus compañeras.
Hambre de polémica en ‘Hable con ellas’
La productora de este espacio es la misma que la de ‘Sálvame’, y se nota en varios aspectos, como en la búsqueda de la retroalimentación, una manera sencilla y barata de hacer televisión. ‘Hable con Ellas’ podría crearse un Universo al estilo “cortijo de Jorge Javier Vázquez”, valiéndose tan solo de sus presentadoras, introduciendo la polémica de turno. Esto ya les ha salido rentable en dos ocasiones.
La primera de ellas fue con José Luis Moreno, el empresario salió del plató enfurecido y de muy malas maneras después de que Yolanda le recriminara que hace tropecientos años no pagara una de sus actuaciones en ‘Noche de Fiesta’. La rabieta del productor/presentador ha sido legendaria, y todavía hoy hacen chistes al respecto. Este gesto les honra, porque ante todo hay que saber reírse de uno mismo, y cuando se hace en público se logra una especie de complicidad con los espectadores. En el caso de Yolanda Ramos lo tiene conseguidísimo, cada semana se supera con ironías y hachazos espectaculares.
La segunda polémica sonada en ‘Hable con Ellas’ fue de índole política, y en este caso la protagonista es Beatriz Montañez, encantada de haberse conocido. La que fuera presentadora de ‘El Intermedio’ se enzarzó en una discusión con Bertín Osborne acerca de Podemos, Pablo Iglesias y Venezuela. Sin que sirva de precedente, Bea quedó en bragas frente a un resabiado Bertín; además, tuvieron que alargar la trama una semana más, contando así con el mismo invitado. El segundo asalto lo aprovecharon para crear morbo y expectación con mil euros en metálico pululando por el plató. ¿De verdad Montañez se los sacaría de su propio bolsillo?
El caso Alyson Eckman
Entiendo, y en parte comparto, las críticas que ha suscitado la participación de la americana en el programa, la joven no se entera de muchas cosas sobre las que se hablan, apenas conoce a los invitados (no parece que se esfuerce en informarse antes de cada entrevista), y encima provoca una mezcla de pena y vergüenza ajena cuando intercala palabras o expresiones en inglés dentro sus frases. No obstante, Eckman me parece que hace una labor impecable cada vez que sale al exterior, sus reportajes son atrevidos y divertidos, en parte gracias a su espontaneidad, y a la edición de los vídeos, por supuesto.
En las entrevistas interactúa más bien poco y sus aportaciones suelen ser ninguneadas, recuerdo más de una ocasión en las que sus preguntas ni siquiera han sido contestadas ni tomadas en cuenta. De todos modos, no parece que conozca la vergüenza, porque Aly sigue en su línea 16 semanas después.
Con todo, ‘Hable con Ellas’ es un programa fresco que consigue su objetivo, entretener. Tal vez se les vaya de las manos las improvisaciones chapuceras o las transiciones indescriptibles para pasar de un invitado a otro, a veces dejando al anterior en medio de todo el tinglado con el que no tiene nada que ver, y otras haciendo esperar al siguiente entrevistado en un segundo plano, en el set Villalobos (que por cierto, fue la mejor entrevista que recuerdo del programa, y eso dice mucho de su irregular evolución).
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