La nueva edición del longevo reality-show arrancó el pasado domingo con éxito de audiencia, y respecto a la crítica tampoco le ha ido nada mal. Después de unas cuantas ediciones sosas, el arranque de ‘Gran Hermano 16’ parece que promete. Con un casting, a priori, potente y una mecánica que hace que tanto fuera como dentro nos rebanemos los sesos pensando en los posibles secretos no desvelados. Solo falta que todo fluya como en el prometedor inicio, para ello tendremos que saltarnos algunas reglas que hasta ahora han acompañado al sempiterno programa.

1 – Expulsar a los que dan juego

Es un ritual que la primera expulsada de ‘Gran Hermano’ sea una mujer que da juego y destaca en los primeros días. Debemos hacer todo lo posible para que este año no sea así, porque de seguir la misma mala estrategia pondríamos de patitas en la calle a una Maite entregada. No podemos negar que la pamplonesa da miedo o que sería horrible convivir con una persona que en dos días ha demostrado estar como una cabra y queriendo meterse en todas las conversaciones con ella como protagonista. Pero no nos engañemos, esto es ‘Gran Hermano’, y los muebles solo deberían tener cabida si son de IKEA o similar.

2 – Centrar los vídeos en un personaje o pareja

Enrollarte con alguien en ‘Gran Hermano’ suele ser un valor seguro para asegurarte la continuidad en la casa. A veces también lo es ir de gracioso y dar vídeos tronchantes (y ridículos) en las galas. Personalmente, no me gusta cuando todo se centra en un mismo personaje o pareja, aunque las carpeteras adoren los líos amorosos en ‘GH’, a no ser que aporten algo nuevo a mí me aburren soberanamente. Tuvimos suficiente el año pasado con Paula y sus chorradas, esta vez espero que sea todo más coral, como en los inicios.

3 – Sacar “amor” de donde no lo hay

Siguiendo al hilo del anterior párrafo, en este caso el programa vuelve a tener la culpa de caer en repetidas ocasiones en el mismo error. Si interesa poco que dos individuos se líen, muchos menos emocionante es ver como hacen arrumacos, se dan la manita o duermen bajo el mismo edredón. Usar estas imágenes como gancho es mítico en el reality, típicas imágenes bajo un edredón que las repiten durante toda la gala, o debate, y a la hora de la verdad, es decir, a las 2 de la madrugada, descubres que no ha pasado nada. Por lo tanto, rellenar las galas con tonterías NO.

4 – Convertir el plató en un circo

Menos mal que en ‘Gran Hermano’ está Mercedes Milá y no se le suben a la chepa tan fácilmente como a otros presentadores. No obstante, en más de una ocasión el plató ha disfrutado de más minutos en directo que la propia casa. No debemos olvidar que los protagonistas están dentro, en Guadalix, y las ex, las madres o los amantes solo deberían tener cabida en ‘Sálvame’ o sucedáneos.

5 – Galas de cuatro horas

Es una pasada que a estas alturas los realities de Telecinco sigan ocupando todo el prime-time y late-night, aunque no tengan mucho material que ofrecer. Esto empuja al programa a introducir relleno e invitados de la talla de Payasín, del que muchos estamos ya cansados, empieza a ser ridícula la insistencia del programa por meterlo cada año, y no solo en la gala del terror. Si concentrasen todos los vídeos interesantes, nominaciones, expulsión y entrevista en dos horas, cada gala sería redonda, y seguro que ganaría en contenido y calidad. De todos modos, al share le viene de perlas estirar hasta altas horas el programa, así inflan la cifra, y de paso no tienen que pensar en un espacio que vaya detrás del reality de turno.

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