(Recuperamos el artículo publicado en enero de 2011 por la actualidad del tema)
El debate sobre la viabilidad de las televisiones autonómicas está de actualidad. La crisis obliga a apretarse el cinturón y son muchas las voces que ponen a las cadenas de televisión públicas en el punto de mira.
El Partido Popular busca el apoyo del PSOE para llevar a cabo una reforma legal que permita que empresas privadas puedan hacerse cargo de su gestión.
María Dolores de Cospedal, secretaria general del PP y presidenta del partido en Castilla-La Mancha, anunció recientemente en unas declaraciones que Castilla La Mancha Televisión “va a dejar de funcionar” si ella llega gana las elecciones de la comunidad.
¿Es necesaria la privatización? ¿Es la única solución?
El problema de las televisiones autonómicas reside en una gestión más que cuestionable. Durante años se han gastado cantidades astronómicas de dinero en derechos deportivos de primer nivel o fichajes estrella para su programación.
Uno de los ejemplos más claros es la Fórmula 1, cuyos derechos de emisión adquirieron TV3, TPA, IB3 y Canal 9. Un absurdo, ya que laSexta también emitía las mismas carreras. En esas comunidades, los espectadores podían ver el mismo contenido en dos cadenas diferentes.
El coste de esta decisión: unos 4 millones de euros por temporada. Una cifra aproximada, como todas las de los grandes derechos deportivos, debido a claúsulas de confidencialidad de los contratos. Una vez más, se oculta en qué y cómo se gasta el dinero público.
Lo mismo sucede con la Liga BBVA. laSexta vuelve a revender los derechos a las televisiones autonómicas y se repite la misma situación que con la Fórmula 1. En muchas comunidades se produce una innecesaria dualidad de contenidos y se habla de unos 10 millones de euros en el caso de Canal 9.
Siguiendo con los derechos deportivos, nos encontramos con la Champions League. FORTA, la Federación de Organismos de Radio Televisión Autonómicos, adquirió los derechos de emisión junto con TVE.
Unos 35 millones de euros son los que han tenido que pagar el conjunto las televisiones autonómicas. La cantidad que aporte cada una variará según su público potencial.
Analizando la televisión autonómica de Extremadura nos encontramos que el Gobierno regional decidió concederle una subvención a fondo perdido de 3.495.772 euros para la retransmisión de los partidos de fútbol de la Liga de Campeones.
Por una cantidad mucho menos, 411.525 euros, la Sociedad Pública de Televisión Extremeña adjudicó a ACC Producciones Audiovisuales de Extremadura un contrato de servicio de asistencia técnica de grabación de imágenes y reportajes.
Si hacemos números, Canal Extremadura TV podría adjudicar más de 9 contratos similares con el dinero de la Champions League, lo que generaría empleo y potenciaría a las empresas audiovisuales de la zona.
Ante estos datos, parece evidente que las televisiones públicas no deberían pujar por éste tipo de derechos audiovisuales. Su coste es demasiado elevado y con menos dinero podrían conseguir una audiencia más estable. Son las cadenas que pueden ofrecer una información regional más completa, algo mucho más barato y que supondría una alternativa a las parrillas nacionales.
Tampoco podemos olvidar que los directivos y altos cargos abundan en las autonómicas con generosos sueldos, con mención especial a los consejeros, los puestos políticos que deben controlar las actividades de las cadenas públicas.
La solución que se está planteando, la privatización, traería consigo más despidos en un sector, el audiovisual, muy maltratado en los últimos años, y provocaría que, una vez más, paguen los platos rotos los de siempre: los trabajadores.
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